en buena parte la película comienza cuando él la pone contra la pared, le rasga el vestido, y la tira contra la cama. una escena inesperada que conduce la historia, ahora sí, hacia el peligro, y en la que nace, por arriesgada que parezca la afirmación, el deseo. supongo que tendrán que ver la película para entender la paradoja.
jueves, diciembre 27, 2007
se, jie
en buena parte la película comienza cuando él la pone contra la pared, le rasga el vestido, y la tira contra la cama. una escena inesperada que conduce la historia, ahora sí, hacia el peligro, y en la que nace, por arriesgada que parezca la afirmación, el deseo. supongo que tendrán que ver la película para entender la paradoja.
a la edad en la que todo se abandona yo estuve esperando. esperé porque ella era la primera chica que no necesitaba ser otra para que me gustase, y, sin embargo, yo sí pretendía parecer diferente ante ella.
era la primera vez que me fijaba en una chica así: serena, curiosa, espontánea pero educadísima, natural y cercana, aunque ausente del contacto. verdaderamente guapa. y una gran conversadora.
su gran conversación me dio pie, un día, a terminar con la espera. recuerdo que no me sentí estúpido, no aquella noche, cuando todo se fue al carajo de la manera más heroica: haciendo el ridículo. poco tiempo después fue ella quien no me dejó sentirme estúpido, con un sencillo gesto que aproveché desde entonces para acercarme de otra forma. ese acto de confianza, además, me legó valor para otros tiempos.
al final terminamos por sentirnos orgullosos de aquello que vivimos con intensidad. sólo se aprende en la entrega. o como alguien nos hace recordar: “la vida de verdad tiene que ver con la capacidad para poner lo máximo de uno mismo en toda circunstancia.”
creo que siempre he hablado de ella con admiración, pero no recuerdo haberle dado las gracias.
era la primera vez que me fijaba en una chica así: serena, curiosa, espontánea pero educadísima, natural y cercana, aunque ausente del contacto. verdaderamente guapa. y una gran conversadora.
su gran conversación me dio pie, un día, a terminar con la espera. recuerdo que no me sentí estúpido, no aquella noche, cuando todo se fue al carajo de la manera más heroica: haciendo el ridículo. poco tiempo después fue ella quien no me dejó sentirme estúpido, con un sencillo gesto que aproveché desde entonces para acercarme de otra forma. ese acto de confianza, además, me legó valor para otros tiempos.
al final terminamos por sentirnos orgullosos de aquello que vivimos con intensidad. sólo se aprende en la entrega. o como alguien nos hace recordar: “la vida de verdad tiene que ver con la capacidad para poner lo máximo de uno mismo en toda circunstancia.”
creo que siempre he hablado de ella con admiración, pero no recuerdo haberle dado las gracias.
miércoles, diciembre 26, 2007
lunes, diciembre 24, 2007
la primera carta que me envió desde santo domingo, con papel timbrado de hotel, resumía por escrito las maneras de tantas de nuestras conversaciones.
conversaciones entre nosotros, como aquella en la que años antes nos descubrimos el secreto con el que tanto jugamos, secreto que nos perteneció hasta un dos de enero, el día que, desde entonces, comienza cada año. y no se me olvida, porque cualquier relación sin fechas que recordar pierde el cuerpo de lo vivido.
tengo confianza con él, pero siempre he creído que nunca le contesté aquella carta con la suficiente altura, con la misma cercanía, que por escrito nunca me descubrí. tampoco cuando llegó el mail. y pienso: quiero dejar constancia. porque a menudo olvidamos dejar por escrito cuánto queremos. y es necesario, en ocasiones, recurrir a las palabras exactas, autentificar el recuerdo.
por eso ahora pretendía volver, aunque supongo que no lo recordará, o se le confundirá entre tantas otras tardes de aspecto parecido, a una tarde de té en casa de una amiga de aquella época. una tarde que me propuse no olvidar, porque mientras la vivía imaginaba como posible esa misma escena, pero perfecta. nunca pudo ser. y, sin embargo, cuando pasado el tiempo otra clase de perfección sí se dio, una de las cosas que más agradecí fue que él también estuviera presente.
lo que más agradezco ahora es saber que él estará presente en cada escena perfecta que me toque vivir.
conversaciones entre nosotros, como aquella en la que años antes nos descubrimos el secreto con el que tanto jugamos, secreto que nos perteneció hasta un dos de enero, el día que, desde entonces, comienza cada año. y no se me olvida, porque cualquier relación sin fechas que recordar pierde el cuerpo de lo vivido.
tengo confianza con él, pero siempre he creído que nunca le contesté aquella carta con la suficiente altura, con la misma cercanía, que por escrito nunca me descubrí. tampoco cuando llegó el mail. y pienso: quiero dejar constancia. porque a menudo olvidamos dejar por escrito cuánto queremos. y es necesario, en ocasiones, recurrir a las palabras exactas, autentificar el recuerdo.
por eso ahora pretendía volver, aunque supongo que no lo recordará, o se le confundirá entre tantas otras tardes de aspecto parecido, a una tarde de té en casa de una amiga de aquella época. una tarde que me propuse no olvidar, porque mientras la vivía imaginaba como posible esa misma escena, pero perfecta. nunca pudo ser. y, sin embargo, cuando pasado el tiempo otra clase de perfección sí se dio, una de las cosas que más agradecí fue que él también estuviera presente.
lo que más agradezco ahora es saber que él estará presente en cada escena perfecta que me toque vivir.
desayuno por la tarde

vamos, rob, no te encenagues, reacciona, encaja de una vez el despido, deja de compadecerte. descabalga de tu afirmación, "sé lo que quiero hacer pero no puedo", haz caso a lou.
y, sin embargo, el mismo orgullo que le conduce al río de mierda, logra salvarle. joder, qué cabezota.
en ocasiones necesitamos finales felices. he leído las últimas páginas con esa esperanza, resuélvelo como quieras, watson, pero no me jodas y consigue que esto termine bien.
cuántas veces nos dejamos llevar por la ficción, cómo nos amansa. cómo reconforta. qué gran vicio.
martes, diciembre 18, 2007
algún día veré a esas niñas y reconoceré en ellas a mi amiga. sobre todo una tendrá que parecerse más a ella, o eso terminará creyendo todo el mundo, ante la insistencia en sacar parecidos. y pese a lo que digan sus abuelas, yo emitiré mi juicio cuando vea el gesto propio que para mí define a su madre.
ella formaba parte de un grupo de chicas resueltas, que destacaban porque eran guapas y eran listas, con una mente más abierta de lo que su estereotipo determinaba, y, de esto me doy cuenta recordándolas, bastante sonrientes. poseían una juventud desbordante, tenían tiempo para todo, se les veías vivir.
encajé bien con ellas, y sepan que no me parecía en nada. la verdad, no me parecía en nada a ninguna de las personas que conocí aquellos años en una facultad de la que todo el mundo se extraña ahora que haya salido. sin embargo tenía conversación con ellas. me fascinaba darme la vuelta e intervenir, pasear con ellas hasta el metro, charlar en la biblioteca, hablar, hablar y, sobre todo, estar atento a lo que decían. pocas veces no me involucraba en las conversaciones que mantenía con ellas, quizás porque nunca me aburrieron, cualquier oportunidad era buena para saber cómo pensaban, su punto de vista era el de las mujeres, y yo me esforzaba por conocerlo. además, como cualidad-hombre pasaba desapercibido entre ellas, lo que facilitaba en ocasiones que se dejasen llevar en su discurso entre chicas.
me gustaba también observarlas. ya he comentado que eran guapas, pero mi interés se centraba en sus movimientos, en sus gestos. quizás porque de ellos extraía datos que uno labios, unos ojos, unas piernas, no dan. y aquí recupero el hilo.
ella formaba formaba parte de ese grupo de chicas resueltas, un tipo de chicas que a ciertas edades parecen mayores que tú. su voz, además, le cargaba de personalidad. llevaba colgado el cartel de inaccesible. como si rita hayworth (a quien no se parece) fuera una compañera tuya de clase.
luego no, pero luego, claro. tuve antes que ver ese gesto, el que ahora sé que algún día reconoceré en una de sus hijas, o en ambas, para darme cuenta de que estaba ante una persona próxima, que tal vez no andaba por mi mundo en ciertas ocasiones, pero que era receptiva. y que también observaba.
ese gesto era el de una sonrisa que utilizaba para dar pie a una respuesta del otro, una sonrisa que se quedaba pendiente de la aceptación, un resquicio de incertidumbre, pero también de cercanía, en una persona que desplegaba una personalidad convincente, con movimientos rápidos y seguros. inexpugnable excepto cuando sonreía de aquella manera.
el otro día hablábamos de cómo pasará ahora el tiempo, de cómo medirán nuestros años el crecimiento de esas dos miniaturas que tiene. pues sí, pero el tiempo que está por llegar nos concederá el gusto de vivir situaciones irrepetibles y, cada vez más, también, momentos recuperables del pasado. me gustaría que sus hijas fueran así, que al menos una de ellas conservara esa sonrisa que recuerde a su madre.
ella formaba parte de un grupo de chicas resueltas, que destacaban porque eran guapas y eran listas, con una mente más abierta de lo que su estereotipo determinaba, y, de esto me doy cuenta recordándolas, bastante sonrientes. poseían una juventud desbordante, tenían tiempo para todo, se les veías vivir.
encajé bien con ellas, y sepan que no me parecía en nada. la verdad, no me parecía en nada a ninguna de las personas que conocí aquellos años en una facultad de la que todo el mundo se extraña ahora que haya salido. sin embargo tenía conversación con ellas. me fascinaba darme la vuelta e intervenir, pasear con ellas hasta el metro, charlar en la biblioteca, hablar, hablar y, sobre todo, estar atento a lo que decían. pocas veces no me involucraba en las conversaciones que mantenía con ellas, quizás porque nunca me aburrieron, cualquier oportunidad era buena para saber cómo pensaban, su punto de vista era el de las mujeres, y yo me esforzaba por conocerlo. además, como cualidad-hombre pasaba desapercibido entre ellas, lo que facilitaba en ocasiones que se dejasen llevar en su discurso entre chicas.
me gustaba también observarlas. ya he comentado que eran guapas, pero mi interés se centraba en sus movimientos, en sus gestos. quizás porque de ellos extraía datos que uno labios, unos ojos, unas piernas, no dan. y aquí recupero el hilo.
ella formaba formaba parte de ese grupo de chicas resueltas, un tipo de chicas que a ciertas edades parecen mayores que tú. su voz, además, le cargaba de personalidad. llevaba colgado el cartel de inaccesible. como si rita hayworth (a quien no se parece) fuera una compañera tuya de clase.
luego no, pero luego, claro. tuve antes que ver ese gesto, el que ahora sé que algún día reconoceré en una de sus hijas, o en ambas, para darme cuenta de que estaba ante una persona próxima, que tal vez no andaba por mi mundo en ciertas ocasiones, pero que era receptiva. y que también observaba.
ese gesto era el de una sonrisa que utilizaba para dar pie a una respuesta del otro, una sonrisa que se quedaba pendiente de la aceptación, un resquicio de incertidumbre, pero también de cercanía, en una persona que desplegaba una personalidad convincente, con movimientos rápidos y seguros. inexpugnable excepto cuando sonreía de aquella manera.
el otro día hablábamos de cómo pasará ahora el tiempo, de cómo medirán nuestros años el crecimiento de esas dos miniaturas que tiene. pues sí, pero el tiempo que está por llegar nos concederá el gusto de vivir situaciones irrepetibles y, cada vez más, también, momentos recuperables del pasado. me gustaría que sus hijas fueran así, que al menos una de ellas conservara esa sonrisa que recuerde a su madre.
domingo, diciembre 16, 2007
lady chatterley

(eh, si no has visto la peli, tal vez deberías hacerlo antes de leer el post. ya no porque puedo fastidiártela, sino porque es un peliculón).
me interesa el lenguaje del sexo. cita (cahiers es. traduciendo de cahiers fr.):
Para mí, uno de los grandes desafíos era la tentativa de representación de las relaciones íntimas (digamos sexuales, pero no únicamente), en la que me reencontrara como espectadora, porque no es habitual que me reconozca en las películas que veo [...] O bien tratan las escenas de sexo como si fueran una escena distinta al resto de las escenas de la película, como si, en ese momento, la película sólo pretendiera contar que dos personas están haciendo el amor. Como si las prácticas sexuales estuvieran completamente aisladas, y el modo en que hacemos el amor con alguien no contara algo acerca de la intimidad específica que tenemos con esa persona.
es de pascale ferran, la directora de lady chatterley. y lo consigue.
la primera vez que lo hacen, por ejemplo, la cara de ella recoge no el placer que está sintiendo, que no parece demasiado, en vista de lo mecánico que lo plantea él, sino el placer de estar viviéndolo. él gime, de manera más física que placentera, ella no, a ella le basta con saber que está allí, pero quizás disfruta más ella, aunque no por el sexo. sin embargo, a medida que vuelve su placer sí se transforma. se acogen mejor, se tocan mejor, se dedican más tiempo, comienzan a liberarse. la propuesta, además, es contundente. la escena final, en la que por fin se dedican a verbalizar sus sentimientos, se merece el cierre abrupto que contiene: se aman.
cada encuentro describe su evolución. casi desaparecen las palabras hasta que, la ausencia física que les espera, las convierte en inevitables. el sexo, o mejor, esa intimidad de la que habla su directora, les había servido hasta entonces de lenguaje.
paciencia
mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarla o de extraer de ella las partes solubles. macerar los sentimientos. sí, es la definición perfecta. además, la parte soluble es, también según el diccionario, la parte que se puede resolver.
mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarla o de extraer de ella las partes que se pueden resolver. esa es mi actitud ante ciertos sentimientos o ante ciertas situaciones.
me repito la definición. tendemos a defender nuestras actitudes sin conocer en realidad en qué consisten. actitudes de oídas. esta es una niña tímida, y luchas contra la timidez, hasta tal punto que en ocasiones te golpeas el pecho, soy tímida. pero sin saber en qué consiste serlo.
y no, una palabra es su definición y no la palabra. la palabra se convierte en colgajo, las que señalan caracteres más. un frente, por tanto, uno de los frentes puede ser buscar la definición que mejor se corresponde con la versión de nuestra actitud. otro frente puede ser cambiar.
por eso yo no es que sea paciente, sino que sumerjo las sustancias sólidas en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarlas o de extraer de ellas las partes solubles.
mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarla o de extraer de ella las partes que se pueden resolver. esa es mi actitud ante ciertos sentimientos o ante ciertas situaciones.
me repito la definición. tendemos a defender nuestras actitudes sin conocer en realidad en qué consisten. actitudes de oídas. esta es una niña tímida, y luchas contra la timidez, hasta tal punto que en ocasiones te golpeas el pecho, soy tímida. pero sin saber en qué consiste serlo.
y no, una palabra es su definición y no la palabra. la palabra se convierte en colgajo, las que señalan caracteres más. un frente, por tanto, uno de los frentes puede ser buscar la definición que mejor se corresponde con la versión de nuestra actitud. otro frente puede ser cambiar.
por eso yo no es que sea paciente, sino que sumerjo las sustancias sólidas en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarlas o de extraer de ellas las partes solubles.
sábado, diciembre 08, 2007
instantáneas
lunes, diciembre 03, 2007
en tránsito
la hilera de farolas que, mientras conduces, alumbran la carretera de entrada a cualquier población.
el largo pasillo de una casa a la que se entra por primera vez.
el andén de una estación recorrido desde el último coche del tren hasta la salida.
lugares donde en ocasiones somos conscientes de nosotros mismos.
el largo pasillo de una casa a la que se entra por primera vez.
el andén de una estación recorrido desde el último coche del tren hasta la salida.
lugares donde en ocasiones somos conscientes de nosotros mismos.
jueves, noviembre 22, 2007
tan sólo decir que
perec, el que >bre l> mente,
y battiato, el espíritu cómico que se dedicó a cantar, se han adueñado de mi tarde noche.
me gustan las personas que juegan, y sonreir con quien se disloca.
y battiato, el espíritu cómico que se dedicó a cantar, se han adueñado de mi tarde noche.
me gustan las personas que juegan, y sonreir con quien se disloca.
lunes, noviembre 19, 2007
silla de cocina

la nostalgia toma formas imprevisibles. ayer se presentó como silla de cocina. tuve que sentarme, recordar que tampoco era sencillo cuando te preparaban la cena, y volverme a levantar con la decisión de los ingenuos, sin pensarlo. de haber permanecido allí más tiempo habría cogido frío, justo lo que no necesito con esta tos improductiva.
domingo, noviembre 18, 2007
dos comprimidos
equivocarse antes de tiempo, eso signifca meter la pata.
aunque tampoco sirve prever el fracaso. si todo consistiera en protegerse terminaríamos tullidos por el miedo.
en fin, a lo mío.
aunque tampoco sirve prever el fracaso. si todo consistiera en protegerse terminaríamos tullidos por el miedo.
en fin, a lo mío.
sábado, noviembre 17, 2007
mientras
acabé la jornada escribiendo un comunicado que no me aprobarán y un mail que sí tuvo respuesta. eran la siete menos algo y acompañé hasta el centro comercial a un compañero. nos despedimos, él bajo al parking y yo, después de ir al baño, me entretuve en un kiosco de prensa.
una tarde de viernes en la que no te espera nadie es un buen momento para entretenerse en un kiosco de prensa, un kiosco tienda como los de aeropuertos y estaciones, también con libros. decidí comprarme uno y leerlo de un tirón, para así completar el día con algo acabado. tardé tiempo en decidirme, pero escogí uno de murakami. me pareció oportuno, ligero y otoñal. al salir a la calle me dirigí hacia la parada del autobús. quería cambiar de trayecto, no subirme como todas las tardes al metro, comenzar el libro sentado y con una ventana cerca: me gusta apartar la vista cuando me detengo y pienso sobre lo leído.
la historia, durante toda la tarde, me ofreció lo que necesitaba, acercarme a ella con facilidad, recrear su ambiente, esperar el siguiente cambio del protagonista, el próximo encuentro, ese que planea durante todo el libro. en definitiva, seguir avanzando. y murakami no encalla.
no me terminé el libro ayer aunque continué leyendo hasta la una. me faltaba poco pero me mordí la lengua. hoy, tras el café, he llegado al final. hoy, ha sido casualidad, iré a un local para escuchar jazz, como en la novela. ya he colocado el libro en la estantería. algunas veces no busco libros, sino lectura.
una tarde de viernes en la que no te espera nadie es un buen momento para entretenerse en un kiosco de prensa, un kiosco tienda como los de aeropuertos y estaciones, también con libros. decidí comprarme uno y leerlo de un tirón, para así completar el día con algo acabado. tardé tiempo en decidirme, pero escogí uno de murakami. me pareció oportuno, ligero y otoñal. al salir a la calle me dirigí hacia la parada del autobús. quería cambiar de trayecto, no subirme como todas las tardes al metro, comenzar el libro sentado y con una ventana cerca: me gusta apartar la vista cuando me detengo y pienso sobre lo leído.
la historia, durante toda la tarde, me ofreció lo que necesitaba, acercarme a ella con facilidad, recrear su ambiente, esperar el siguiente cambio del protagonista, el próximo encuentro, ese que planea durante todo el libro. en definitiva, seguir avanzando. y murakami no encalla.
no me terminé el libro ayer aunque continué leyendo hasta la una. me faltaba poco pero me mordí la lengua. hoy, tras el café, he llegado al final. hoy, ha sido casualidad, iré a un local para escuchar jazz, como en la novela. ya he colocado el libro en la estantería. algunas veces no busco libros, sino lectura.
martes, noviembre 13, 2007
la profundidad de las gárgaras
cualquier remedio debe alcanzar la suficiente profundidad para que enjuague la zona dolorida. su aplicación produce arcadas. su ingesta, vómitos. en ocasiones ayuda.
lunes, noviembre 12, 2007
arqueología
algunos tomaron el camino de la identidad. les preocupaba saber quiénes eran. por eso se apartaron, se impusieron una disciplina, que no siempre era férrea, y comenzaron a vivir otra vida, como ellos mismos. se desconoce si encontraron donde asentarse.
también hubo gente que prefirió engañarse. formaron un grupo aguerrido, en forma de melé, ruidoso, tanto que ninguno lograba oír el sonido de las tripas de los demás. en ocasiones ni las suyas. siguieron dando vueltas.
otros prefirieron evadirse. se quedaron quietos, tumbados, aunque algunos de ellos se acercasen para protegerse del frío, según las zonas. dejaron rastros: acumularon piedras formando figuras, arañaron las cortezas de los árboles, o marcaron con señas sus cuerpos. la mayoría se convirtieron pronto en cadáveres.
también hubo gente que prefirió engañarse. formaron un grupo aguerrido, en forma de melé, ruidoso, tanto que ninguno lograba oír el sonido de las tripas de los demás. en ocasiones ni las suyas. siguieron dando vueltas.
otros prefirieron evadirse. se quedaron quietos, tumbados, aunque algunos de ellos se acercasen para protegerse del frío, según las zonas. dejaron rastros: acumularon piedras formando figuras, arañaron las cortezas de los árboles, o marcaron con señas sus cuerpos. la mayoría se convirtieron pronto en cadáveres.
domingo, noviembre 11, 2007
cruces
me gustó el personaje de la chica. ya en su primera aparción se para delante del personaje protagonista, que canta en la calle, y le pregunta diréctamente por lo acaba de escuchar. con esa manera de preguntar que, como transmite interés, es difícil sentirse ofendido, pese a inmiscuirse. durante toda la película no se apea de lo real, pero su carácter le pide fantasear, al menos dejarse llevar, y para eso le sirve la música. es resuelta, atrevida, transmite energía, aunque se guarda para sí la nostalgia de cómo imaginó su vida en algún momento.
ellos se cruzan, esa es la histoira. pero no basta, hay que dejar las manos sobre la garganta de alguien para recordar que te has cruzado.
ellos se cruzan, esa es la histoira. pero no basta, hay que dejar las manos sobre la garganta de alguien para recordar que te has cruzado.
domingo, noviembre 04, 2007
versiones de la felicidad
él llega a decir que la felicidad se acumula. incluso tras la desgracia sólo es cuestión de tiempo volver a ser feliz. está convencido de que puede amar a las dos, tanto que le revela a su mujer la existencia de la amante. no hay cinismo, este es el logro. él oculta durante un tiempo la historia, es verdad, incluso miente, pero al final lo cuenta, y lo hace con la esperaza de ser comprendido, con la convicción de que su felicidad también repercutirá en ella. la compartirán.
sin embargo cabe la duda, porque no habrá tiempo de confirmar si logra transmitírselo a su mujer, es más, puede que ese descubrimiento sea la causa de su muerte. y entonces.
la felicidad, entonces, sería tan sólo la felicidad del protagonista. de personas como él, que pese a todo encuentran la fórmula para serlo.
una sencilla película, coloreada, luminosa, que nos deja decidir en qué versión de la felicidad creemos. no se sonrían, por momentos cabe.
agnes varda, la felicidad.
sin embargo cabe la duda, porque no habrá tiempo de confirmar si logra transmitírselo a su mujer, es más, puede que ese descubrimiento sea la causa de su muerte. y entonces.
la felicidad, entonces, sería tan sólo la felicidad del protagonista. de personas como él, que pese a todo encuentran la fórmula para serlo.
una sencilla película, coloreada, luminosa, que nos deja decidir en qué versión de la felicidad creemos. no se sonrían, por momentos cabe.
agnes varda, la felicidad.
miércoles, octubre 24, 2007
cohibidos
y sí, seamos tan libres para emocionarnos, como para reconocerlo. importa con qué. y cómo expresarlo. pero antes permitámonos sentir, cuanto antes permitámonos equivocarnos en nuestros gustos, ripiosos, superficiales. que ya vendrá la historia (de la literatura, por ejemplo) a enseñarnos más vergüenzas.
lunes, octubre 15, 2007
con la música ocurre en más ocasiones. es complicado apartar la sintonía del momento. quién se resiste a cruzar un país con tres amigos a bordo y no acompañar el viaje con varios discos de fondo que se convierten, en el precipitado espacio de un coche, en un elemento más del recorrido, del recuerdo, al fin, que sin presente que nos convenza toma posición cuando vuelves a escuchar. escuchamos que vivíamos. la emoción de lo ridículo pide clemencia.
viernes, octubre 12, 2007
12 de octubre
gonçalo tavares, en un hombre: klaus klump
La bandera de un país es un helicóptero: hace falta gasolina para mantenerla en el aire.
jueves, octubre 11, 2007
correspondencia laboral
reproduzco, sin su permiso, una lista con la que he desayunado esta mañana. la memoria es una cualidad que admiro (test de proust), lo inútil…, una fórmula que se presta al aforismo, la película la tengo yo y las listas nuestra moderna-manera-denumerar.
Buenos días
Ayer noche y esta mañana, en vez de reflexionar sobre Qué tan lejos (película que creo que habré olvidado pasados unos días), he confeccionado
mentalmente una lista de tullidos que aparecen en el cine o las novelas. Te
la remito básicamente porque su existencia es culpa tuya, no creo que le
sirva para nada a tu amigo o a alguien.
- Emmanuelle Devos en Sur mes levres es sorda.
- John Malkovich en En un lugar del corazón es ciego.
- Vitorio Gassman es ciego en Perfume de mujer. Asimismo lo es Al Pacino
en su remake americano.
- Alain Delon es tuerto hacia el final de El Gatopardo (no sé si en la
novela también).
- A uno de los veteranos de guerra de Los mejores años de nuestra vida le
faltan ambas manos.
- En El espinazo del diablo a Marisa Paredes le falta una pierna.
- En Madame Bovary Charles Bovary intenta operar a un cojo y lo deja peor
de lo que estaba.
- El doctor House es cojo.
- En Ray, Ray Charles es ciego.
- En Ella imagina, un monólogo de Millás, la protagonista es tuerta.
Millás está obsesionado con las prótesis, así que creo que hay más
personajes tullidos en sus novelas, pero no los recuerdo.
- El protagonista de En el corazón de la mentira (por cierto, ¿te la dejé
a ti?) es cojo.
- Judy Davis es coja en Sangre y vino, la peli con Jack Nicholson que te
comenté ayer.
- Catherine Deneuve es coja en Tristana.
- Sam Waterston es un rabino ciego en Delitos y faltas.
- La narradora de La mujer de al lado es coja.
- La amiga del protagonista que vive en EEUU en Corazón tan blanco es
coja.
- El profesor Xavier es paralítico en X men.
- Daryl Hannah es tuerta en Kill Bill.
- Creo recordar que el marido de Rita Hayworth en La dama de Shangai es
cojo pero esto no es 100% seguro.
- Y, por último, Audrey Hepburn es ciega en Sola en la oscuridad.
Espero que por lo menos te sirva de entretenimiento.
Saludos,
jueves, octubre 04, 2007
hoy he aceptado que me enviaran una tarjeta de crédito (exáctamente de crédito, la primera en mi vida) con muchísimas ventajas y facilidades: seguro de compra, pago sin intereses en no sé cuantos días, sin coste alguno de por vida, sin necesidad de abrirme una cuenta en su banco...
me la ha vendido una periodista. es que el periodismo está muy mal, me ha llegado a comentar. había hablado con ella hace tres o cuatro semanas. quedamos en que me lo pensaría y que me llamaba en dos días. hasta hoy. se ha justifcado: estuve de baja, es lo primero que me ha explicado. ha consultado con su responsable un par de cuestiones para resolvérmelas al instante. además, el envío con el que recibiré el contrato de la tarjeta llevará también un post-it en el que me explicará qué debo decir cuando la active. se lo he pedido así, por favor anótame eso que se me olvidará, y ella ha aceptado encantada. me fijaré en su letra.
lo sé, quieren mis datos. mi nombre, mi dirección, mi teléfono, el nombre de la empresa donde trabajo. quieren mi dni, mi número de cuenta, mis ingresos.
pero no saben que ha sido por su voz.
me la ha vendido una periodista. es que el periodismo está muy mal, me ha llegado a comentar. había hablado con ella hace tres o cuatro semanas. quedamos en que me lo pensaría y que me llamaba en dos días. hasta hoy. se ha justifcado: estuve de baja, es lo primero que me ha explicado. ha consultado con su responsable un par de cuestiones para resolvérmelas al instante. además, el envío con el que recibiré el contrato de la tarjeta llevará también un post-it en el que me explicará qué debo decir cuando la active. se lo he pedido así, por favor anótame eso que se me olvidará, y ella ha aceptado encantada. me fijaré en su letra.
lo sé, quieren mis datos. mi nombre, mi dirección, mi teléfono, el nombre de la empresa donde trabajo. quieren mi dni, mi número de cuenta, mis ingresos.
pero no saben que ha sido por su voz.
jueves, septiembre 20, 2007
aprenda gallego con retal
me invitó willy y acepté encantado. además, escribí sobre algo que me apetecía, el documenta madrid 07. por ahora no ha podido salir en papel (con lo que me había gustado el número cero), pero ya se puede leer en su página web, en la de retal. vamos, echen un vistazo, los contenidos merecen la pena.
y para los no iniciados en la lengua gallega, la versión en castellano de cartografía documental, una breve reseña sobre parte de lo visto en el festival (pero no renuncien a leer la revista, de verdad, si ustedes son gente lista).
y para los no iniciados en la lengua gallega, la versión en castellano de cartografía documental, una breve reseña sobre parte de lo visto en el festival (pero no renuncien a leer la revista, de verdad, si ustedes son gente lista).
Documenta Madrid 07 celebraba este año su cuarta edición. Con una sección competitiva, dividida en creación documental y reportajes, tanto largos como cortos; y varias secciones informativas, junto con diversas actividades paralelas. Diez días de alta concentración documental, en distintas sedes y con una organización voluntariosa. Todo ello bien recogido en un catálogo más completo cada temporada. Y, entre toda esta oferta, una breve cartografía documental:
Golzow, RDA. En 1961, bajo una idea de Karl Gass, el matrimonio Junge graba el primer día de colegio de unos cuantos escolares. Su proyecto comienza, entonces, con la intención de extenderlo en el tiempo e ir registrando sus vidas a medida que crezcan. Una tarea que, tras decenas de años y distintas entregas, termina en 2006 con el largometraje Und wenn sie nicht gestorben sind... Die kinder von Golzow.
Doscientos setenta y ocho minutos centrados en la vida de cinco de esos niños, a través de los cuales se observa cómo evolucionaron sus historias personales, al ritmo que lo hacía la historia de su país y la del propio documental. Y como ejemplo, Winfried. Quizás el más comprometido con la idea, al que han podido grabar hasta el final, el que muestra ante las cámaras toda clase de episodios, incluso el castigo que recibe del Partido al descubrir éste que había comenzado a trabajar sin terminar sus estudios universitarios, hecho revelado por una de aquellas entregas. (La persona influida por el personaje, y que aun así continúa la colaboración.) Winfried, a quien vemos animar a sus compañeros de comité para que interpelen, sin respuesta; que más tarde, caído el Muro, reconoce su propia confusión. Que se adapta, pero que se pregunta.
Marruecos. En una de las escenas de Voyage en sol majeur el protagonista, un anciano de noventa y un años, se confiesa: nunca se atrevió a pedir a su director de orquesta, en cuarenta años como violinista, que le dejara interpretar un solo. Y se arrepiente de tal cobardía, sí, igual que de vender su violín, de la misma manera que se enorgullece al materializar, por fin, su deseado viaje desde Francia hasta Marruecos. Sin su mujer, a quien no ha podido convencer, pero con el apetito recuperado después de tantos años. Una historia, ganadora del premio del público del festival, que confirma cómo la serenidad termina por aparecer.
Y de nuevo la RDA, años ochenta. Here we come, un documental sobre el movimiento breakdance, en el que se iniciaron algunos jóvenes de la Alemania oriental, con la poca información que les ofreció un reportaje televisivo que mostraba a un breaker moverse como un robot; o con una película, Beat Streat, de la que todos ellos “memorizaron sus escenas como versos”. Un baile que las autoridades comunistas recibieron con escepticismo, pero que pronto recondujeron lo que pudiera tener de capitalista al burocratizar su acceso y expedir licencias de baile. Los recuerdos de aquellos chavales que anotaban en sus diarios los progresos que hacían con el boggie, al tiempo que leían pintadas en las paredes como “Igualdad, hermandad y Seguridad Social”.
Tres puntos cardinales, dentro de un festival que ha multiplicado sus propuestas desde la primera edición en 2004, aquella de Capturing the friedmans, que contienen lo mejor del cine documental: mostrar lo que todavía nos queda por descubrir del mundo y de la vida.
sábado, septiembre 15, 2007
domingo, agosto 12, 2007
vomitar
yo me emborracharía, pero es que no soporto vomitar. porque vomitar, para mí, tiene algo que lo acerca a la muerte: la sensación de inevitable. ese momento, justo antes, en el que corres hacia el baño, en el que te despiertas sudoroso de la cama, en el que reconoces lo que ocurre y no puedes, claro,
evitarlo.
morir tiene que ser algo parecido.
y el temor de que, una vez que vomitas, puede que no se haya terminado, que se reproduzca. nunca he vomitado sólo una vez. alguien que me conoce bien dice que mi problema es que no sé vomitar, con la de veces.
escribiré algo más ajustado. con más tiempo. no sé si aquí. por lo menos ahora no, estoy cansado, pero tampoco quería perder la oportunidad, quería ser un comentario a un post de jose, pero temí excederme en la respuesta.
evitarlo.
morir tiene que ser algo parecido.
y el temor de que, una vez que vomitas, puede que no se haya terminado, que se reproduzca. nunca he vomitado sólo una vez. alguien que me conoce bien dice que mi problema es que no sé vomitar, con la de veces.
escribiré algo más ajustado. con más tiempo. no sé si aquí. por lo menos ahora no, estoy cansado, pero tampoco quería perder la oportunidad, quería ser un comentario a un post de jose, pero temí excederme en la respuesta.
miércoles, agosto 08, 2007
massachusetts
lunes por la tarde, mientras veo the agronomist. lunes, martes y hoy por la mañana, cuando leo, en el metro, a foster wallace. ayer por la noche, mientras sigo esa serie, cinco hermanos. el poder, la ironía, el entretenimiento. los estados unidos en tres detalles, tres de los cientos que recibimos. la política exterior de reagan, y de clinton, en haití; la visión de un escritor sobre aquel día de septiembre "mientras estabas viendo el discurso, cerrar los ojos y rezar, en silencio y con fervor, por que te estuvieras equivocando sobre el presidente, por que tu visión de él estuviera tal vez distorsionada y él en realidad fuera mucho más inteligente y sustancial de lo que tú creías [...] y está bien, es bueno rezar así."; la exportación no sólo de estándares televisivos, sino también de estereotipos: ¿a qué nacionales conocemos mejor que a los personajes de ficción americanos?
me sorprenderá conocer algún día los estados unidos. por la cercanía o por la distancia.
me sorprenderá conocer algún día los estados unidos. por la cercanía o por la distancia.
martes, agosto 07, 2007
persépolis
otras veces no, pero hay días en los que te animas e introduces una cuña en tu trabajo que alguien podría utilizar para calzar su mesa, te convences.
pienso en lo que me gustaría recibir, y entonces escribo. pienso también en los filtros que debe pasar, y añado la carnaza.
trabajo en vano, quizás para mí, pero si alguien descubriera algo que le gustara y que desconociese, en fin, nunca lo sabría, pero ¿y si funcionara?
pienso en lo que me gustaría recibir, y entonces escribo. pienso también en los filtros que debe pasar, y añado la carnaza.
trabajo en vano, quizás para mí, pero si alguien descubriera algo que le gustara y que desconociese, en fin, nunca lo sabría, pero ¿y si funcionara?
martes, julio 31, 2007
antonioni
ayer en el curro, al saber de la muerte de bergman, repasamos la lista de esos directores que todavía viven, aunque nos suenen muertos. y salió antonioni, claro.
hoy hemos brindado por él, charlando un ratito sobre sus pelis. ellos apuestan por l'eclisse como su peli favorita. me pliego a su recomendación, porque no la he visto, y me la alquilaré esta noche.
la canción de los títulos de crédito, cortesía de mi compañero sorprendente, es de mina. es un twist, y no se extrañen si escuchan la palabra radioactividad, eran los tiempos.
hoy hemos brindado por él, charlando un ratito sobre sus pelis. ellos apuestan por l'eclisse como su peli favorita. me pliego a su recomendación, porque no la he visto, y me la alquilaré esta noche.
la canción de los títulos de crédito, cortesía de mi compañero sorprendente, es de mina. es un twist, y no se extrañen si escuchan la palabra radioactividad, eran los tiempos.
lunes, julio 30, 2007
bardamú
la canción es extraña, bum bum bardamú, el personaje de celine, la voz inquietante, el piano sentido, capossela un grande, su grito final necesario, y yo he perdido uno de sus cedés que, además, había prometido dejar.
canta desde una habitación distinta cada tema, podrá no gustar pero nunca será por uniforme.
canta desde una habitación distinta cada tema, podrá no gustar pero nunca será por uniforme.
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