lunes, marzo 31, 2008

arlington park

no han llegado a los cuarenta, pero casi todas tienen ya dos hijos, conducen grandes coches y sus esposos llegan tarde a casa. algunas trabajan, otras no, otras a media jornada, pero encuentran tiempo para reunirse, para tomar café juntas, aunque tampoco son amigas. acuestan a los niños, preparan la cena para los invitados, hablan con sus madres. no todas esperan lo mismo de la vida.

con sus maridos se abrió una brecha, los hijos no aparecen idealizados, cada vez cuesta más todo, pero son mujeres, siguen adelante. ellas no aparcan sus vidas, a lo sumo se cortan el pelo o se compran algo violeta.

escuchamos sus voces, alguna piensa que tampoco fueron ellas quienes cambiaron el orden establecido, otra sabe que se ha equivocado porque no tenía otra opción, en realidad ninguna se siente satisfecha.

rachel cusk nos ofrece a sus personajes, deja en nuestras manos el juicio, aunque deberíamos ser condescendientes, podríamos actuar como ellos en una próxima función: "sabes una cosa se había convertido últimamente, Maisie no sabía por qué, en una muletilla de Dom, e indicaba que estaban de nuevo representando su obra".

domingo, marzo 30, 2008

en la consulta todavía queda una fotografía de ambos, en bañador, tirados en la arena un día de playa. recoger los recuerdos es un trabajo lento, cualquier objeto pesa más que de costumbre. terminas sentándote, quizás vuelvas mañana, con alguien, no ha sido buena idea acercarse solo.

todo cambia con la muerte, incluso intentas no rayar el marco de plata al guardarlo. entonces comienzas a echar de menos su voz pidiéndote cuidado con sus cosas, justo cuando ya lo tienes.

viernes, febrero 29, 2008

bajo el suelo, let it be

bajaba las escaleras mecánicas del metro en plaza de españa y, como cualquier mañana de diario, he comenzado a escuchar al músico que se sienta y toca al final de los dos tramos de las mismas. hoy let it be. un tipo maduro que lleva coleta. me he preparado una moneda y cuando pasaba por delante he querido encestarla en el estuche del saxo donde recoge el dinero. pero ha rebotado y he tenido que agacharme para depositarla dentro. nos hemos sonreído, siempre sonríe cuando dejo algo.

salva la rutina del recorrido con tan sólo una canción, distinta cada día. entonces silbo, me reconozco alegre.


miércoles, febrero 13, 2008

4 meses, 3 semanas, 2 días













de supervivencia moral. cuando la protagonista, en la última escena, le sugiere a su amiga olvidar lo sucedido y no hablar más sobre ello, cualquiera entiende, desde entonces, cuál será la carga de la que no podrá deshacerse.

4 meses, 3 semanas, 2 días no se agota en el aborto como tema, porque ninguna cuestión se reduce a sí misma. el abuso de poder o la solidaridad femenina también aparecen. la incomunicación. todos se enlazan a través de esa chica del espejo, un personaje siempre en camino, que avanza hasta el final con la resolución de quien pretende acabar cuanto antes con un asunto que se ha ido complicando. ningún problema aflora solo.

sin subrayar nada (tan sólo un plano discutible, el más explícito). sin guionizar un mensaje. muestra personajes por ambas caras (el médico es un ejemplo que impresiona); describe situaciones con diálogos y comportamientos tan crudos como naturales; contrasta sensaciones, clases (una detalladísima y angustiosa escena familiar ), géneros (nunca lograremos comprenderlas, porque nunca nos confesarán todo).

una película tras un regímen, un país, una polémica. y desnuda de todo ello, igual de contundente.

lunes, febrero 04, 2008

trailers

quizás lo mejor de mi enero haya sido elegir qué películas ver:

el día uno alquilé la soledad. para qué comenzar el año con una comedia. por cierto, me alegro por el goya, sobre todo por si el premio supone que se acerque más gente a verla.
hace dos semanas vi xxy.
el domingo pasado la cuestión humana.
(entre medias también algún bluff.)

febrero promete, acabo de salir del cine: 4 meses, 3 semanas, 2 días. aunque será difícil encontrarse con una película mejor que ésta.

con calma hablaré de todas, las reposo tanto que se me acumulan.

domingo, enero 20, 2008

avenida de américa

ha perdido. tiene los zapatos sucios, un plumas que no cuadra con su edad, más de cuarenta, ni con la camisa a cuadros y el pantalón de vestir, marrón antiguo.

espera en el andén con sus hijos. les habrá llevado a una cafetería para tomar una cocacola y preguntarles por el cole. son todavía niños, ella es mayor pero no tendrá los quince. se ríen, no les habla de manera infantil, y sus formas no son las de un padre, excepto cuando regaña al chaval por arrancar el papel de un anuncio. aún así no le obliga a recogerlo, es él quien se agacha y lo tira a la papelera. es su tarde y prefiere no joder con las normas.

observo a la niña. está gordita, mira al padre, le conoce bien. quizás haya escuchado lo desastre que es. no le admira, pero le quiere. sonríe mientras charlan, ella parece lista aunque no saque buenas notas. el niño no, es más brutote, moreno, demasiado crío. todavía no se ha enterado de qué va la historia. su padre no volverá a tener una oportunidad.

otro resumen

mientras se vacían los años en los que justificaba la espera como método, busco con desesperación más tiempo, ahora, con esa incapacidad de siempre para los horarios.

me obligo a prometer, pero dejo pendiente visitas, trabajos, lavadoras. el orden debería comenzar por el escritorio, no hay peros. y sin embargo. el único instante que agradezco es justo este, el de la pantalla como refugio y las letras del teclado. cerraría la puerta y tiraría la llave por el retrete.

me digo: la apuesta sigue en pie. aunque justo cuando debería tomar cuerpo acechan las urgencias. me pido calma y nuevos lunes. semanas como párrafos. uno más.

y cuando termino, la satisfacción con mueca. de burla, según el diccionario.

domingo, enero 13, 2008

miedos caseros

de vez en cuando alteramos la rutina de la mañana, desayunamos antes de ir al servicio, encendemos la televisión en vez de la radio. algunas veces, también, nos levantamos con menos tiempo y, entonces sí, comprobamos nuestro miedos. normalmente desechamos desayunar y elegimos ducharnos. esos días todo lo hacemos con rapidez, pero nunca se nos olvida, antes de salir, mirarnos a los pies y comprobar que no llevamos las zapatillas.

badlands

cine para interpretar, godard acierta: “La gente no quiere ver su vida, o sólo un poco de su vida. Desde ese punto de vista, los americanos son muy buenos. Todo lo fabrica el espectador, que dispone justo del trampolín necesario."



son fugitivos, es de noche y cruzan el desierto en un cadillac. de pronto suena nate king cole por la radio y se bajan para bailar, a la luz de los faros, esa música de fondo. una huida romántica que ninguno de nosotros resolvería vivir, pero que inspira nuestras improvisaciones. cine para reinterpretar.

miércoles, enero 02, 2008

ettore sottsass


cuando la obra de un diseñador no se expone tan sólo en los museos, sino que se utiliza incluso como atrezzo en las películas, podemos afirmar que sus objetos han marcado época.

ha muerto ettore sottsass, arquitecto y diseñador nacido en 1917, uno de los fundadores del diseño italiano. trabajó para olivetti durante tres décadas, cuando esta firma era una empresa líder en tecnología (otro día hablamos de adriano olivetti); y, ya maduro, fundó junto a varios jóvenes diseñadores el grupo memphis.

un hombre con una idea de las cosas, que criticaba el do it americano porque primero había que pensar. un carácter racionalista por el que, según su decisión, no se oficiarán funerales.

(bueno, esto también lo colgué ayer en soitu y hoy lo han publicado. la verdad, me hubiera gustado hacerlo mejor, más completito y tal.)

jueves, diciembre 27, 2007

se, jie

en buena parte la película comienza cuando él la pone contra la pared, le rasga el vestido, y la tira contra la cama. una escena inesperada que conduce la historia, ahora sí, hacia el peligro, y en la que nace, por arriesgada que parezca la afirmación, el deseo. supongo que tendrán que ver la película para entender la paradoja.
a la edad en la que todo se abandona yo estuve esperando. esperé porque ella era la primera chica que no necesitaba ser otra para que me gustase, y, sin embargo, yo sí pretendía parecer diferente ante ella.

era la primera vez que me fijaba en una chica así: serena, curiosa, espontánea pero educadísima, natural y cercana, aunque ausente del contacto. verdaderamente guapa. y una gran conversadora.

su gran conversación me dio pie, un día, a terminar con la espera. recuerdo que no me sentí estúpido, no aquella noche, cuando todo se fue al carajo de la manera más heroica: haciendo el ridículo. poco tiempo después fue ella quien no me dejó sentirme estúpido, con un sencillo gesto que aproveché desde entonces para acercarme de otra forma. ese acto de confianza, además, me legó valor para otros tiempos.

al final terminamos por sentirnos orgullosos de aquello que vivimos con intensidad. sólo se aprende en la entrega. o como alguien nos hace recordar: “la vida de verdad tiene que ver con la capacidad para poner lo máximo de uno mismo en toda circunstancia.”

creo que siempre he hablado de ella con admiración, pero no recuerdo haberle dado las gracias.

miércoles, diciembre 26, 2007

todos se han equivocado, no es su cuerpo, es su actitud la que se impone en cualquier fotografía. le han enseñado que una mujer, si es guapa, tiene que sentirse tan orgullosa como capaz sea de enderezar su espalda. es la seguridad lo que convence.

lunes, diciembre 24, 2007

la primera carta que me envió desde santo domingo, con papel timbrado de hotel, resumía por escrito las maneras de tantas de nuestras conversaciones.

conversaciones entre nosotros, como aquella en la que años antes nos descubrimos el secreto con el que tanto jugamos, secreto que nos perteneció hasta un dos de enero, el día que, desde entonces, comienza cada año. y no se me olvida, porque cualquier relación sin fechas que recordar pierde el cuerpo de lo vivido.

tengo confianza con él, pero siempre he creído que nunca le contesté aquella carta con la suficiente altura, con la misma cercanía, que por escrito nunca me descubrí. tampoco cuando llegó el mail. y pienso: quiero dejar constancia. porque a menudo olvidamos dejar por escrito cuánto queremos. y es necesario, en ocasiones, recurrir a las palabras exactas, autentificar el recuerdo.

por eso ahora pretendía volver, aunque supongo que no lo recordará, o se le confundirá entre tantas otras tardes de aspecto parecido, a una tarde de té en casa de una amiga de aquella época. una tarde que me propuse no olvidar, porque mientras la vivía imaginaba como posible esa misma escena, pero perfecta. nunca pudo ser. y, sin embargo, cuando pasado el tiempo otra clase de perfección sí se dio, una de las cosas que más agradecí fue que él también estuviera presente.

lo que más agradezco ahora es saber que él estará presente en cada escena perfecta que me toque vivir.

desayuno por la tarde


vamos, rob, no te encenagues, reacciona, encaja de una vez el despido, deja de compadecerte. descabalga de tu afirmación, "sé lo que quiero hacer pero no puedo", haz caso a lou.

y, sin embargo, el mismo orgullo que le conduce al río de mierda, logra salvarle. joder, qué cabezota.

en ocasiones necesitamos finales felices. he leído las últimas páginas con esa esperanza, resuélvelo como quieras, watson, pero no me jodas y consigue que esto termine bien.

cuántas veces nos dejamos llevar por la ficción, cómo nos amansa. cómo reconforta. qué gran vicio.

martes, diciembre 18, 2007

algún día veré a esas niñas y reconoceré en ellas a mi amiga. sobre todo una tendrá que parecerse más a ella, o eso terminará creyendo todo el mundo, ante la insistencia en sacar parecidos. y pese a lo que digan sus abuelas, yo emitiré mi juicio cuando vea el gesto propio que para mí define a su madre.

ella formaba parte de un grupo de chicas resueltas, que destacaban porque eran guapas y eran listas, con una mente más abierta de lo que su estereotipo determinaba, y, de esto me doy cuenta recordándolas, bastante sonrientes. poseían una juventud desbordante, tenían tiempo para todo, se les veías vivir.

encajé bien con ellas, y sepan que no me parecía en nada. la verdad, no me parecía en nada a ninguna de las personas que conocí aquellos años en una facultad de la que todo el mundo se extraña ahora que haya salido. sin embargo tenía conversación con ellas. me fascinaba darme la vuelta e intervenir, pasear con ellas hasta el metro, charlar en la biblioteca, hablar, hablar y, sobre todo, estar atento a lo que decían. pocas veces no me involucraba en las conversaciones que mantenía con ellas, quizás porque nunca me aburrieron, cualquier oportunidad era buena para saber cómo pensaban, su punto de vista era el de las mujeres, y yo me esforzaba por conocerlo. además, como cualidad-hombre pasaba desapercibido entre ellas, lo que facilitaba en ocasiones que se dejasen llevar en su discurso entre chicas.

me gustaba también observarlas. ya he comentado que eran guapas, pero mi interés se centraba en sus movimientos, en sus gestos. quizás porque de ellos extraía datos que uno labios, unos ojos, unas piernas, no dan. y aquí recupero el hilo.

ella formaba formaba parte de ese grupo de chicas resueltas, un tipo de chicas que a ciertas edades parecen mayores que tú. su voz, además, le cargaba de personalidad. llevaba colgado el cartel de inaccesible. como si rita hayworth (a quien no se parece) fuera una compañera tuya de clase.

luego no, pero luego, claro. tuve antes que ver ese gesto, el que ahora sé que algún día reconoceré en una de sus hijas, o en ambas, para darme cuenta de que estaba ante una persona próxima, que tal vez no andaba por mi mundo en ciertas ocasiones, pero que era receptiva. y que también observaba.

ese gesto era el de una sonrisa que utilizaba para dar pie a una respuesta del otro, una sonrisa que se quedaba pendiente de la aceptación, un resquicio de incertidumbre, pero también de cercanía, en una persona que desplegaba una personalidad convincente, con movimientos rápidos y seguros. inexpugnable excepto cuando sonreía de aquella manera.

el otro día hablábamos de cómo pasará ahora el tiempo, de cómo medirán nuestros años el crecimiento de esas dos miniaturas que tiene. pues sí, pero el tiempo que está por llegar nos concederá el gusto de vivir situaciones irrepetibles y, cada vez más, también, momentos recuperables del pasado. me gustaría que sus hijas fueran así, que al menos una de ellas conservara esa sonrisa que recuerde a su madre.

domingo, diciembre 16, 2007

lady chatterley



(eh, si no has visto la peli, tal vez deberías hacerlo antes de leer el post. ya no porque puedo fastidiártela, sino porque es un peliculón).

me interesa el lenguaje del sexo. cita (cahiers es. traduciendo de cahiers fr.):

Para mí, uno de los grandes desafíos era la tentativa de representación de las relaciones íntimas (digamos sexuales, pero no únicamente), en la que me reencontrara como espectadora, porque no es habitual que me reconozca en las películas que veo [...] O bien tratan las escenas de sexo como si fueran una escena distinta al resto de las escenas de la película, como si, en ese momento, la película sólo pretendiera contar que dos personas están haciendo el amor. Como si las prácticas sexuales estuvieran completamente aisladas, y el modo en que hacemos el amor con alguien no contara algo acerca de la intimidad específica que tenemos con esa persona.

es de pascale ferran, la directora de lady chatterley. y lo consigue.

la primera vez que lo hacen, por ejemplo, la cara de ella recoge no el placer que está sintiendo, que no parece demasiado, en vista de lo mecánico que lo plantea él, sino el placer de estar viviéndolo. él gime, de manera más física que placentera, ella no, a ella le basta con saber que está allí, pero quizás disfruta más ella, aunque no por el sexo. sin embargo, a medida que vuelve su placer sí se transforma. se acogen mejor, se tocan mejor, se dedican más tiempo, comienzan a liberarse. la propuesta, además, es contundente. la escena final, en la que por fin se dedican a verbalizar sus sentimientos, se merece el cierre abrupto que contiene: se aman.

cada encuentro describe su evolución. casi desaparecen las palabras hasta que, la ausencia física que les espera, las convierte en inevitables. el sexo, o mejor, esa intimidad de la que habla su directora, les había servido hasta entonces de lenguaje.

paciencia

mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarla o de extraer de ella las partes solubles. macerar los sentimientos. sí, es la definición perfecta. además, la parte soluble es, también según el diccionario, la parte que se puede resolver.

mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarla o de extraer de ella las partes que se pueden resolver. esa es mi actitud ante ciertos sentimientos o ante ciertas situaciones.

me repito la definición. tendemos a defender nuestras actitudes sin conocer en realidad en qué consisten. actitudes de oídas. esta es una niña tímida, y luchas contra la timidez, hasta tal punto que en ocasiones te golpeas el pecho, soy tímida. pero sin saber en qué consiste serlo.

y no, una palabra es su definición y no la palabra. la palabra se convierte en colgajo, las que señalan caracteres más. un frente, por tanto, uno de los frentes puede ser buscar la definición que mejor se corresponde con la versión de nuestra actitud. otro frente puede ser cambiar.

por eso yo no es que sea paciente, sino que sumerjo las sustancias sólidas en un líquido a la temperatura ambiente, con el fin de ablandarlas o de extraer de ellas las partes solubles.

sábado, diciembre 08, 2007

instantáneas


si no fuera porque nunca he comido solo en un chino pensaría que son los lugares más tristes de una ciudad.

lunes, diciembre 03, 2007

en tránsito

la hilera de farolas que, mientras conduces, alumbran la carretera de entrada a cualquier población.
el largo pasillo de una casa a la que se entra por primera vez.
el andén de una estación recorrido desde el último coche del tren hasta la salida.

lugares donde en ocasiones somos conscientes de nosotros mismos.

jueves, noviembre 22, 2007

tan sólo decir que

perec, el que >bre l> mente,

y battiato, el espíritu cómico que se dedicó a cantar, se han adueñado de mi tarde noche.

me gustan las personas que juegan, y sonreir con quien se disloca.

lunes, noviembre 19, 2007

silla de cocina


la nostalgia toma formas imprevisibles. ayer se presentó como silla de cocina. tuve que sentarme, recordar que tampoco era sencillo cuando te preparaban la cena, y volverme a levantar con la decisión de los ingenuos, sin pensarlo. de haber permanecido allí más tiempo habría cogido frío, justo lo que no necesito con esta tos improductiva.

domingo, noviembre 18, 2007

dos comprimidos

equivocarse antes de tiempo, eso signifca meter la pata.

aunque tampoco sirve prever el fracaso. si todo consistiera en protegerse terminaríamos tullidos por el miedo.

en fin, a lo mío.

sábado, noviembre 17, 2007

mientras

acabé la jornada escribiendo un comunicado que no me aprobarán y un mail que sí tuvo respuesta. eran la siete menos algo y acompañé hasta el centro comercial a un compañero. nos despedimos, él bajo al parking y yo, después de ir al baño, me entretuve en un kiosco de prensa.

una tarde de viernes en la que no te espera nadie es un buen momento para entretenerse en un kiosco de prensa, un kiosco tienda como los de aeropuertos y estaciones, también con libros. decidí comprarme uno y leerlo de un tirón, para así completar el día con algo acabado. tardé tiempo en decidirme, pero escogí uno de murakami. me pareció oportuno, ligero y otoñal. al salir a la calle me dirigí hacia la parada del autobús. quería cambiar de trayecto, no subirme como todas las tardes al metro, comenzar el libro sentado y con una ventana cerca: me gusta apartar la vista cuando me detengo y pienso sobre lo leído.

la historia, durante toda la tarde, me ofreció lo que necesitaba, acercarme a ella con facilidad, recrear su ambiente, esperar el siguiente cambio del protagonista, el próximo encuentro, ese que planea durante todo el libro. en definitiva, seguir avanzando. y murakami no encalla.

no me terminé el libro ayer aunque continué leyendo hasta la una. me faltaba poco pero me mordí la lengua. hoy, tras el café, he llegado al final. hoy, ha sido casualidad, iré a un local para escuchar jazz, como en la novela. ya he colocado el libro en la estantería. algunas veces no busco libros, sino lectura.

martes, noviembre 13, 2007

la profundidad de las gárgaras

cualquier remedio debe alcanzar la suficiente profundidad para que enjuague la zona dolorida. su aplicación produce arcadas. su ingesta, vómitos. en ocasiones ayuda.

lunes, noviembre 12, 2007

arqueología

algunos tomaron el camino de la identidad. les preocupaba saber quiénes eran. por eso se apartaron, se impusieron una disciplina, que no siempre era férrea, y comenzaron a vivir otra vida, como ellos mismos. se desconoce si encontraron donde asentarse.

también hubo gente que prefirió engañarse. formaron un grupo aguerrido, en forma de melé, ruidoso, tanto que ninguno lograba oír el sonido de las tripas de los demás. en ocasiones ni las suyas. siguieron dando vueltas.

otros prefirieron evadirse. se quedaron quietos, tumbados, aunque algunos de ellos se acercasen para protegerse del frío, según las zonas. dejaron rastros: acumularon piedras formando figuras, arañaron las cortezas de los árboles, o marcaron con señas sus cuerpos. la mayoría se convirtieron pronto en cadáveres.

domingo, noviembre 11, 2007

cruces

me gustó el personaje de la chica. ya en su primera aparción se para delante del personaje protagonista, que canta en la calle, y le pregunta diréctamente por lo acaba de escuchar. con esa manera de preguntar que, como transmite interés, es difícil sentirse ofendido, pese a inmiscuirse. durante toda la película no se apea de lo real, pero su carácter le pide fantasear, al menos dejarse llevar, y para eso le sirve la música. es resuelta, atrevida, transmite energía, aunque se guarda para sí la nostalgia de cómo imaginó su vida en algún momento.

ellos se cruzan, esa es la histoira. pero no basta, hay que dejar las manos sobre la garganta de alguien para recordar que te has cruzado.