10 x 365 = 3650 palabras
la constancia es un múltiplo.
miércoles, julio 01, 2009
lunes, junio 22, 2009
María, Merche y Pili (Peluquerías 1)
María, Merche y Pili. María nos recibe, aunque no puede atendernos. Cuando ya está lista, porque ha lavado el pelo a la clienta, nos acercamos y comienzan las fotos y las preguntas, preguntas a las que responde seria. También parece seria en el trabajo y es seria con la comercial que llega para enseñarle una plancha de pelo muy pequeña, de viaje. La plancha funciona bien, toma pronto temperatura, pero María no comenta mucho, una o dos cuestiones y el precio. Abrió su negocio hace ocho años, lo intentó, ha funcionado y es seguro que su seriedad ha tenido que ver en ello.
El espacio es mínimo y está bien aprovechado. Los secadores de pelo se despliegan, las cabezas se lavan en un rincón y allí no hay sillas de espera para más de dos turnos. La gente pide cita, la clientela ya es habitual. Cuando una mujer encuentra su estilo en un lugar como éste no caben las infidelidades. María atiende una duda sobre el flequillo de la chica a la que peina, una joven profesora de primaria fija desde los comienzos y abonada al pelo largo. El peinado es un asunto de confianza, el corte, el color, determina una imagen de la que es fácil arrepentirse si no se está seguro. Aún así le pregunto si no ha pensado en cambiar. La profesora me sonríe a través del espejo, niega que le pueda quedar bien el pelo corto, insisto, pero su convicción no admite halagos y vuelve a reír.
Pili y Merche también ríen convencidas cuando les pregunto por María. Están contentas con su jefa. Su jefa está delante, pero no fingen, lo están de verdad. El ambiente es bueno. Este lugar "es una alegría", como dice la mujer sentada con Pili. Pili pronto cumplirá dos años allí. Vino recomendada por una clienta que había visto con qué atención la chica le cortaba el pelo a su hijo. En cuanto habló con María, ésta no dudó. Pili tampoco. Ahora recuerdan juntas y por primera vez María sonríe, ya más relajada. Confía en ella.
Pasa el tiempo, y con qué rapidez. Poner guapa a una clienta lleva más de media hora, sin descanso, sin prisas, pero con agilidad. Si además interviene Merche, la esteticién, el proceso puede alargarse. Merche disfruta con su trabajo, concentrarse en algo tan sutil como las uñas abstrae de cualquier otro pensamiento, igual que si conversas con quien extiende la mano para que se la arregles. Porque hablar se impone en una peluquería, casi tanto como el corte, el desahogo forma parte de la renovación. "Por eso tienes que ser como una hija o como una hermana", receta María.
El ruido de los secadores y de las tijeras desplaza al de la radio. Son las seis y media de una tarde previa a un día festivo, huele a cera caliente y aclaran que algún hombre también se depila. Todas vuelven a reír. Las tres conviven allí durante ocho horas diarias, trabajan juntas en apenas cinco metros, entre mujeres, tintes y revistas. Su profesión les gusta, les obliga a estar de pie, regresarán cansadas, no serán reconocidas, pero volverían a ser peluqueras.
El espacio es mínimo y está bien aprovechado. Los secadores de pelo se despliegan, las cabezas se lavan en un rincón y allí no hay sillas de espera para más de dos turnos. La gente pide cita, la clientela ya es habitual. Cuando una mujer encuentra su estilo en un lugar como éste no caben las infidelidades. María atiende una duda sobre el flequillo de la chica a la que peina, una joven profesora de primaria fija desde los comienzos y abonada al pelo largo. El peinado es un asunto de confianza, el corte, el color, determina una imagen de la que es fácil arrepentirse si no se está seguro. Aún así le pregunto si no ha pensado en cambiar. La profesora me sonríe a través del espejo, niega que le pueda quedar bien el pelo corto, insisto, pero su convicción no admite halagos y vuelve a reír.
Pili y Merche también ríen convencidas cuando les pregunto por María. Están contentas con su jefa. Su jefa está delante, pero no fingen, lo están de verdad. El ambiente es bueno. Este lugar "es una alegría", como dice la mujer sentada con Pili. Pili pronto cumplirá dos años allí. Vino recomendada por una clienta que había visto con qué atención la chica le cortaba el pelo a su hijo. En cuanto habló con María, ésta no dudó. Pili tampoco. Ahora recuerdan juntas y por primera vez María sonríe, ya más relajada. Confía en ella.
Pasa el tiempo, y con qué rapidez. Poner guapa a una clienta lleva más de media hora, sin descanso, sin prisas, pero con agilidad. Si además interviene Merche, la esteticién, el proceso puede alargarse. Merche disfruta con su trabajo, concentrarse en algo tan sutil como las uñas abstrae de cualquier otro pensamiento, igual que si conversas con quien extiende la mano para que se la arregles. Porque hablar se impone en una peluquería, casi tanto como el corte, el desahogo forma parte de la renovación. "Por eso tienes que ser como una hija o como una hermana", receta María.
El ruido de los secadores y de las tijeras desplaza al de la radio. Son las seis y media de una tarde previa a un día festivo, huele a cera caliente y aclaran que algún hombre también se depila. Todas vuelven a reír. Las tres conviven allí durante ocho horas diarias, trabajan juntas en apenas cinco metros, entre mujeres, tintes y revistas. Su profesión les gusta, les obliga a estar de pie, regresarán cansadas, no serán reconocidas, pero volverían a ser peluqueras.
sábado, junio 20, 2009
domingo, junio 07, 2009
the atlas group: los atardeceres del operador n.º 17
en esta ocasión la historia de la obra supera con mucho el resultado de la misma. las imágenes son así el documento que testifica cómo una vez hubo hombre que, en vez de utilizar una cámara de vídeo como objeto de control, tal y como ordenaba su trabajo en el servicio secreto libanés, se dedicó a filmar atardeceres.

la cámara debía vigilar el trasiego de paseantes en la corniche de beirut, un malecón mediterráneo, pero el operador n.º 17 prefirió registrar ese fenómeno tan diario como irresitible cuando lo observamos con paciencia.

al final fue descubierto, aunque pudo recuperar el material.
ahora esas imágenes forman parte de un proyecto artístico desarrollado por walid raad, the atlas group, que trata de documentar la historia del líbano durante las guerras de 1975 a 1990, y que en madrid se puede ver estos días en el mncars, como parte del festival photoespaña 09.

la cámara debía vigilar el trasiego de paseantes en la corniche de beirut, un malecón mediterráneo, pero el operador n.º 17 prefirió registrar ese fenómeno tan diario como irresitible cuando lo observamos con paciencia.

al final fue descubierto, aunque pudo recuperar el material.
ahora esas imágenes forman parte de un proyecto artístico desarrollado por walid raad, the atlas group, que trata de documentar la historia del líbano durante las guerras de 1975 a 1990, y que en madrid se puede ver estos días en el mncars, como parte del festival photoespaña 09.
jueves, junio 04, 2009
el diario de evelyn demos
el paso de los días sin acontecimientos desata la monotonía, convertir la monotonía en el caudal de un diario devuelve a cada jornada su importancia, su rastro.
por eso el libro de evelyn demos debe leerse por la noche, en la cama, con paciencia, y leerse tan sólo aquella anotación que corresponda al día que concluye o que ya ha terminado, si uno lo hace después de las doce. cada detalle diario, anodino en particular, deja de serlo a medida que uno se toma la molestia de convertir en rutina su lectura y amontona pequeñas descripciones de cómo untar la mantequilla en unas tostadas ya frías, por ejemplo. porque una vez sólo sirve para contarlo, más de una, sin embargo, para reflexionar sobre la incapacidad de corregir nuestra conducta, pese a las molestias que nos ocasiona. y así, en cada anotación que describe la escena, arrastramos con ella el esfuerzo que supone extender la mantequilla, anticipamos ese gusto blando y frío que, sin provocarnos una arcada que transforme ese instante en, por fin, un acontecimiento, si convierte, al primer café del día, en un asunto moral.
por eso el libro de evelyn demos debe leerse por la noche, en la cama, con paciencia, y leerse tan sólo aquella anotación que corresponda al día que concluye o que ya ha terminado, si uno lo hace después de las doce. cada detalle diario, anodino en particular, deja de serlo a medida que uno se toma la molestia de convertir en rutina su lectura y amontona pequeñas descripciones de cómo untar la mantequilla en unas tostadas ya frías, por ejemplo. porque una vez sólo sirve para contarlo, más de una, sin embargo, para reflexionar sobre la incapacidad de corregir nuestra conducta, pese a las molestias que nos ocasiona. y así, en cada anotación que describe la escena, arrastramos con ella el esfuerzo que supone extender la mantequilla, anticipamos ese gusto blando y frío que, sin provocarnos una arcada que transforme ese instante en, por fin, un acontecimiento, si convierte, al primer café del día, en un asunto moral.
jueves, mayo 21, 2009
chirbes

es un detalle, uno de los que inclina la balanza.
los personajes están ahí y el narrador va contando por capítulos sus vidas, primero las de sus padres, después las de los hijos, unos hijos que se mezclan o coinciden entre ellos. cada capítulo se centra en un personaje, en una familia, y en cada capítulo, ese narrador que tan bien sabe, tiñe su expresión del lenguaje o el razonamiento de su protagonista, fogonazos que uno lee sin detenerse porque la voz siempre parece la misma, aunque la perspectiva cambie. para la madre, su impresentable hermano es roberto, para la hija, años después, roberto y su mujer serán unos tíos suyos.
la larga marcha.
costurera
todo se consigue con esfuerzo, y uno no se esfuerza nunca lo suficiente.
sales entonces a pasear, sin libro, sin libreta, sin tentaciones.
descubres cómo cerca de casa hay una fábrica donde cosen mujeres para esas firmas que se venden en el corte inglés. cinco o seis calles en paralelo a la tuya, sin coches en las aceras, sin gente un viernes por la tarde. te asomas a una ventana, te agachas más bien, porque la ventana está a ras del suelo. ves mesas vacías, tijeras y paquetes, vestidos, y al fondo una máquina de refrescos y otra de café. una señora, quizás la última que sale, que saluda a un hombre con mono azul.
y si al llegar a casa, esa última señora, esa misma noche, en la tele, se fija en un vestido y se levanta nostálgica del sillón, pero aún así entra en la cocina para fregar los platos de la cena, si recuerda mientras lo hace, cómo aprendió a coser entre la obligación, el gusto, la época y la necesidad, si de verdad se mira las manos, las mismas llenas de jabón, y echa de menos no haber tenido suerte, si eso ocurre más allá de la imaginación, será porque es la suerte, y no el esfuerzo, aquello que siempre falta.
sales entonces a pasear, sin libro, sin libreta, sin tentaciones.
descubres cómo cerca de casa hay una fábrica donde cosen mujeres para esas firmas que se venden en el corte inglés. cinco o seis calles en paralelo a la tuya, sin coches en las aceras, sin gente un viernes por la tarde. te asomas a una ventana, te agachas más bien, porque la ventana está a ras del suelo. ves mesas vacías, tijeras y paquetes, vestidos, y al fondo una máquina de refrescos y otra de café. una señora, quizás la última que sale, que saluda a un hombre con mono azul.
y si al llegar a casa, esa última señora, esa misma noche, en la tele, se fija en un vestido y se levanta nostálgica del sillón, pero aún así entra en la cocina para fregar los platos de la cena, si recuerda mientras lo hace, cómo aprendió a coser entre la obligación, el gusto, la época y la necesidad, si de verdad se mira las manos, las mismas llenas de jabón, y echa de menos no haber tenido suerte, si eso ocurre más allá de la imaginación, será porque es la suerte, y no el esfuerzo, aquello que siempre falta.
jueves, mayo 14, 2009
desayuno en el bar
rascan un cupón de la once. comentan el gratuito: la foto de letizia y carla, el despido en general motors. son cuatro mujeres en una cafetería de barrio, tres jubiladas y una de mediana edad. las cuatro toman café con leche. la más joven no tiene anillo, habla de colgar unas cortinas mientras utiliza una moneda para descubrir los números que oculta la masa gris.
sola en una casa vacía por la mañana sólo escuchas la televisión de fondo.
no les ha tocado nada.
sola en una casa vacía por la mañana sólo escuchas la televisión de fondo.
no les ha tocado nada.
sábado, mayo 09, 2009
Le fond de l'air est rouge (3)
no es complaciente, no puede serlo cuando lo que refleja son las contradicciones de la izquierda en los años sesenta, una época que tuvo en las movilizaciones contra la guerra de vietnam, el mayo francés, la primavera de praga o las guerrillas sudamericanas, expresiones distintas de lo que parece algo distinto.
chris marker monta un documental con imágenes de esos acontecimientos, discursos políticos, declaraciones de obreros y de personajes como semprún o cohn bendit, declaraciones de aquellos momentos, claro (el documental es de 1977, aunque le añadió comentarios en 1993). deja hablar, contrapuntéa y también añade, sí, como cuando se lamenta del acoso juvenil a jean vilar, director del festival de avignon.
intenta explicar el misterio del che, pero también se acerca a otras figuras como zatopek, el mito checo del atletismo que se opuso a la invasión soviética, y que terminó represaliado por ello tras el fracaso aperturista. marker, aún así, va más allá del personalismo, la reflexión es más general, aunque aparezcan profusamente marchais o fidel, retratados siempre por sus palabras, las escogidas por el cineasta, pero no olvidemos que dichas. en realidad son momentos como el de la protesta de las madres japonesas ante el presidente de la petroquímica chisso, los que reflejan de manera más exacta qué nuevos frentes se abrieron a partir de entonces, más particulares, más locales, vividos siempre con indignación.
así, marker expone, opina y duda, en un ensayo fílmico que, desde una posición, deja un relato que puede interpretarse, o eso entiendo.
chris marker monta un documental con imágenes de esos acontecimientos, discursos políticos, declaraciones de obreros y de personajes como semprún o cohn bendit, declaraciones de aquellos momentos, claro (el documental es de 1977, aunque le añadió comentarios en 1993). deja hablar, contrapuntéa y también añade, sí, como cuando se lamenta del acoso juvenil a jean vilar, director del festival de avignon.
intenta explicar el misterio del che, pero también se acerca a otras figuras como zatopek, el mito checo del atletismo que se opuso a la invasión soviética, y que terminó represaliado por ello tras el fracaso aperturista. marker, aún así, va más allá del personalismo, la reflexión es más general, aunque aparezcan profusamente marchais o fidel, retratados siempre por sus palabras, las escogidas por el cineasta, pero no olvidemos que dichas. en realidad son momentos como el de la protesta de las madres japonesas ante el presidente de la petroquímica chisso, los que reflejan de manera más exacta qué nuevos frentes se abrieron a partir de entonces, más particulares, más locales, vividos siempre con indignación.
así, marker expone, opina y duda, en un ensayo fílmico que, desde una posición, deja un relato que puede interpretarse, o eso entiendo.
Le fond de l'air est rouge (2)

declaraciones de un piloto de las fuerzas aéreas de los estados unidos en medio de una intervención en la guerra de vietnam. entre otras cosas dice esto (en francés queda claro):
On nous congratule pour nos bombes et spécialment pour le napalm!
así comienza, tras la cabecera del anterior post, le fond de l'air est rouge, un documental de chris marker sobre la evolución de la izquierda desde los años sesenta.
miércoles, mayo 06, 2009
clases de baile
son indies, pero tampoco se crean que. lo suyo va de música, pero también hablan de cine, o de facebook, ellos que lo sufren tanto. me divierto con sus temas, ahora que estos materiales llevan un tiempo tan sombríos.
me gustó esto, por ejemplo.
¡singapur!
me gustó esto, por ejemplo.
¡singapur!
lunes, mayo 04, 2009
un primero de mayo desde la perspectiva de un día cuatro
manifestantes y pancartas, banderitas, conversaciones, lemas, fotos y discursos. después la gente regresa a casa. quizás alguna familia se tome algo en una terraza, con el niño pidiéndose su cocacola. a mediodía los resúmenes de la tele, o de la radio, del periódico ya en internet. una conversación de teléfono sobre el tema, o un comentario antes de entrar al cine, cómo ha ido, cómo fue, según la distancia que tomen. supongo que también habrá gente que se reúna, para analizar.
desarmado ideológicamente, escribo sobre un primero de mayo ya pasado y fosilizado al día siguiente. es el ritmo de las noticias, pero también el de la vida.
desarmado ideológicamente, escribo sobre un primero de mayo ya pasado y fosilizado al día siguiente. es el ritmo de las noticias, pero también el de la vida.
miércoles, abril 15, 2009
trece días. robert kennedy
hace días con john ficcionado, ahora con robert, en una crónica sobre la crisis de los misiles.
los kennedy, esa historia de familia que, como el cuento de caperucita, nunca te has leído, ni nadie te ha contado, pero de la que conoces sus mitos y desgracias, aunque te despistes con sus nombres.
por eso está bien repasarse algo que te haga caer en la cuenta de que john fue en su día presidente de los estados unidos. robert, el hermano asesinado del asesinado más famoso, cuenta desde dentro, desde el cenáculo que asesoró al presidente, los días que se vivieron tras el descubrimiento de la construcción de bases con misiles en cuba por parte de la unión soviética. no deja bien parados a los militares, y eso que intenta dejar bien a todo el mundo. insiste en la inteligencia de los presentes, pero apunta egos, impulsos, tensiones y pleitesías. igual que en todas partes, así funciona el entorno del poder. quiero influir en el jefe, pero lo que diga el jefe.
por cierto, pescozón a bertrand russell por una carta que le reprocha a kennedy lo que alaba de kruschev, carta que el mismo presidente se encarga de contestar. una intrahistoria que parece interesante.
los kennedy, esa historia de familia que, como el cuento de caperucita, nunca te has leído, ni nadie te ha contado, pero de la que conoces sus mitos y desgracias, aunque te despistes con sus nombres.
por eso está bien repasarse algo que te haga caer en la cuenta de que john fue en su día presidente de los estados unidos. robert, el hermano asesinado del asesinado más famoso, cuenta desde dentro, desde el cenáculo que asesoró al presidente, los días que se vivieron tras el descubrimiento de la construcción de bases con misiles en cuba por parte de la unión soviética. no deja bien parados a los militares, y eso que intenta dejar bien a todo el mundo. insiste en la inteligencia de los presentes, pero apunta egos, impulsos, tensiones y pleitesías. igual que en todas partes, así funciona el entorno del poder. quiero influir en el jefe, pero lo que diga el jefe.
por cierto, pescozón a bertrand russell por una carta que le reprocha a kennedy lo que alaba de kruschev, carta que el mismo presidente se encarga de contestar. una intrahistoria que parece interesante.
martes, abril 14, 2009
un beso de amigo. juan madrid
“Le registré los bolsillos, encontré envuelto en plástico su viejo carné de la Federación de Boxeo, el documento nacional de identidad y un recorte de periódico en el que se decía que había ganado el campeonato militar nacional de boxeo, en la categoría de gallo. No había nada más, ni rastro de dinero ni otro objeto personal. Lo cubrí con la manta.”
leído después de haber imaginado al personaje, un corpachón sonado, este momento ofrece el tono más conseguido del libro, seco y sentimental. seguro que yumbo, ya borracho, enseñó más de una vez su pedacito de gloria. y supongo que eso es cobrar vida, cuando te puedes hacer a la idea de lo que haría el personaje, con el que sí se habrá cruzado juan delforo, como se parodia a sí mismo el autor en la ficción.
escenarios madrileños en una trama de recalificaciones y extorsión, con chuletas de barrio entre fachas, putas y ex boxeadores. creíble dentro del código, aunque la última parte de la historia, cuando la cosa se pone fea, se desmelene algo.
un beso de amigo, la primera de toni romano, allá por los ochenta. la segunda negra en menos de una semana.
leído después de haber imaginado al personaje, un corpachón sonado, este momento ofrece el tono más conseguido del libro, seco y sentimental. seguro que yumbo, ya borracho, enseñó más de una vez su pedacito de gloria. y supongo que eso es cobrar vida, cuando te puedes hacer a la idea de lo que haría el personaje, con el que sí se habrá cruzado juan delforo, como se parodia a sí mismo el autor en la ficción.
escenarios madrileños en una trama de recalificaciones y extorsión, con chuletas de barrio entre fachas, putas y ex boxeadores. creíble dentro del código, aunque la última parte de la historia, cuando la cosa se pone fea, se desmelene algo.
un beso de amigo, la primera de toni romano, allá por los ochenta. la segunda negra en menos de una semana.
sábado, abril 11, 2009
yo maté a kennedy. vázquez montalbán
es la primera novela que leo de vázquez montalbán, para él la primera con su detective más famoso.
un pretexto más que una novela. un libro que cuenta la vida de carvalho como agente de la cia, entre una familia kennedy un paso más allá de la ficción, pero que le sirve también a vázquez montalbán para defender a baroja, concluir que los países que se pusieron a la cabeza de la revolución industrial son los conductores de la historia o simular un discurso presidencial del que bien podría tomar notas favreau.
la última parte del libro descubre la trama, añade la clave negra de la novela, si queremos llamarlo así, mientras todo lo anterior, tras un comienzo casi de ciencia ficción que descoloca, es una sucesión de estampas, situaciones, que retratan al protagonista, un descreído a sueldo, a la vez que trazan una imagen esperpéntica de un presidente norteamericano y su corte, quién sabe si superada por la realidad.
luego está el sentimentalismo. quizás no es la palabra, me refiero al valor de añadir al dibujo de un personaje con pistola sobaquera reflexiones de héroe melancólico, como que "no es cierto que cualquier paisaje sea propicio para una despedida, cualquier melodía propicia para el recuerdo". ha sido esa cercanía, esa otra historia de amor que una vez fue revolucionario, la que también me ha mantenido atento, pendiente. entre salones de palacios suspendidos en el aire, el recuerdo de discusiones pasadas transmite la cercanía justa para convertir a un agente doble en una simple persona, con sus vilezas.
lunes, abril 06, 2009
indignación. philip roth

una cita de cummings, hay cierta mierda que no voy a tragar, abre el libro y sentencia el destino del protagonista, un muchacho con la determinación de no claudicar, pero sin la intención de rebelarse. es decir, un héroe inútil.
messner estudia para alejarse, de su condición y de su entorno, judía y tradicional; pero su ímpetu se salta la dosis justa de hipocresía que a todos nos hace sobrevivir en situaciones donde perdemos la dignidad pero salvamos el resto. por pequeñas que sean, porque siempre quisimos contestar como se merecía a nuestro jefe y no lo hicimos por miedo, o desenmascarar al tipejo que nos menosprecia pero al que necesitamos para cierto asunto, o no asentir cuando podríamos haber discrepado.
bienvenidos. para eso también sirve la ficción, para reconfortar a los cobardes.
jueves, febrero 26, 2009
antes de vals con bashir
rafael sánchez ferlosio:
sé quién es más débil, también cómo se pierde la razón, pero sospecho de las antipatías generales, y no puedo asumir todo lo que conlleva una sola opción, o apartarme de lo que considero el objetivo: la convivencia, que no siempre es lo que busca cada parte. y qué si parezco ambiguo, al menos considero a cada muerto como un muerto, y a las personas con más valor las que eligen no vengarse. y no creo que eso sea fácil.
(Tzipi Livni: "Todos deben elegir de qué lado están") Cuando la guerra es escatológica la enemistad entre las partes es una separación divina que sería apóstata infringir.
sé quién es más débil, también cómo se pierde la razón, pero sospecho de las antipatías generales, y no puedo asumir todo lo que conlleva una sola opción, o apartarme de lo que considero el objetivo: la convivencia, que no siempre es lo que busca cada parte. y qué si parezco ambiguo, al menos considero a cada muerto como un muerto, y a las personas con más valor las que eligen no vengarse. y no creo que eso sea fácil.
miércoles, febrero 25, 2009
en lugar seguro. stegner

cuenta sólo cómo surge la amistad (y el amor), cómo pasa, y se mantiene, y sus detalles: el ímpetu, la calma, la confianza, la admiración. no necesita ningún enfrentamiento, o un conflicto impostado, basta la vida corriente para tener de qué hablar.
complejo y tierno.
desde que lo terminé en año nuevo arrastro libros.
en lugar seguro. stegner. libros del asteroide.
martes, febrero 24, 2009
el triunfo de la muerte
cuando paseamos por un museo nos acercamos a una obra y la observamos durante unos instantes, tal vez minutos. nos distanciamos, volvemos el rostro y nos fijamos en otra.
lo encuentro agotador.
y frustrante.
me pregunto qué otras maneras de apreciar cuadros, fotografías, instalaciones, esculturas u objetos habría, otras maneras que nos ayudaran a vivir de manera más reposada la exposición frente a unas obras que deberían estar ahí para retenernos.
pienso en el prado. en una pintura como el triunfo de la muerte.

quizás de lo que hablo es de la función que cumplen los museos, que en mi opinión debería ser más intensiva, más didáctica, e imagino una sala dedicada por completo a este cuadro. una sala con la obra, por supuesto, pero también con detalles de la obra en carteles, interpretaciones modernas, libros que la estudiaran, citas en las paredes, referencias que nos sirvieran para sumergirnos durante una tarde en un cuadro.

que un perro olisquee a un niño no debería pasar desapercibido.
lo encuentro agotador.
y frustrante.
me pregunto qué otras maneras de apreciar cuadros, fotografías, instalaciones, esculturas u objetos habría, otras maneras que nos ayudaran a vivir de manera más reposada la exposición frente a unas obras que deberían estar ahí para retenernos.
pienso en el prado. en una pintura como el triunfo de la muerte.

quizás de lo que hablo es de la función que cumplen los museos, que en mi opinión debería ser más intensiva, más didáctica, e imagino una sala dedicada por completo a este cuadro. una sala con la obra, por supuesto, pero también con detalles de la obra en carteles, interpretaciones modernas, libros que la estudiaran, citas en las paredes, referencias que nos sirvieran para sumergirnos durante una tarde en un cuadro.
que un perro olisquee a un niño no debería pasar desapercibido.
lunes, febrero 23, 2009
domingo, febrero 22, 2009
paro
leo un reportaje sobre parados y me detengo en una de las frases, la de un ex conductor de hormigonera: “Llevo 10 años trabajando como una bestia 13 horas diarias. Ahora me toca descansar un poco y cuidarme”.
muchos utilizarían esta declaración para criticar el planteamiento del subsidio, para mí expresa el inevitable suplicio que en ocasiones provoca el trabajo cuando estamos ligados a él sólo por la retribución.
agradecidos por mantener nuestra nómina, nunca llegará el momento de acercarnos a una solución para todos. pero sigo pensando que tendrá que ver con disponer cada uno de más tiempo. y que no sólo es productivo el trabajo que se paga.
muchos utilizarían esta declaración para criticar el planteamiento del subsidio, para mí expresa el inevitable suplicio que en ocasiones provoca el trabajo cuando estamos ligados a él sólo por la retribución.
agradecidos por mantener nuestra nómina, nunca llegará el momento de acercarnos a una solución para todos. pero sigo pensando que tendrá que ver con disponer cada uno de más tiempo. y que no sólo es productivo el trabajo que se paga.
viernes, febrero 13, 2009
viernes, enero 16, 2009

es por pereza, no por ser de letras. pese a fruncir el ceño tampoco lo comprobé, el argumento me pareció demagógico, ya sin bajar a las cifras, como el de repartir las riquezas del vaticano, así que desdeñé el artículo. en mi actitud también hubo pecado, por no llegar al detalle. por eso, como lector volátil, no merezco empuñar la fusta. aunque me sorprende la falta de control (me refiero ya al periódico) cuando se habla de cifras.
ignoro la eficacia que tendrán las medidas de reactivación. es un problema, porque en ciertos temas nuestra distancia con el conocimiento es abismal. ¿y cómo expresamos entonces nuestra insatisfacción?
miércoles, enero 14, 2009
al hilo de la carretera
hay un malentendido, ese que expulsa de la madurez ciertas sensaciones identificadas con la adolescencia, por ser la primera vez que suceden, y que conviene apartar para no sentirse ingenuo, para moverse en el primer mundo, el de lo ya vivido y superado.
ocurre con tantas pasiones.
ocurre con tanta frecuencia.
pero lo silenciamos, para no cargarnos con más dudas de las que por sí ya trae la edad.
el vuelco necesario. atiéndelo, contra.
ocurre con tantas pasiones.
ocurre con tanta frecuencia.
pero lo silenciamos, para no cargarnos con más dudas de las que por sí ya trae la edad.
el vuelco necesario. atiéndelo, contra.
viernes, diciembre 26, 2008
el gabinete de un aficionado, perec
The Gallery of Cornelis van der Geestlos detalles son imprescindibles en cualquier mentira, mezclar datos ciertos con otros falsos también, añadir números exactos, citas precisas, utilizar siempre el lenguaje más apropiado, popular o científico, hasta parapetarse con todo lo necesario en una aventura que, si no fuera por la vanidad de quien miente, crecería como verdad. pero el talento se resiste a no ser admirado.
después de leer el gabinete de un aficionado, de perec.
jueves, diciembre 25, 2008
Inquieto me recoloco y me acerco el libro a la cara. Las manos me huelen a tabaco, aunque no fumo, pero ese simple olor me obliga a levantarme de la silla e ir al baño, abrir el grifo y, mientras me enjabono, mirarme al espejo.
Casi a diario nos miramos al espejo, pero sólo te quedas embobado frente a él cuando tienes algo que decirte. Siempre poca cosa, como que leo para justificar que no escribo. Dura poco, la autocompasión vierte un reflejo poco creíble, excesivo, de actor que actúa.
Salgo pitando de allí, me preparo un sandwich, vuelvo a mi cuarto, vuelvo a sentarme en la silla y vuelvo a libro que he dejado. Pero ahora, mientras leo, me pregunto si me olían porque necesitaba escribir. Y me pongo a ello, con un cigarrillo en la mano.
Casi a diario nos miramos al espejo, pero sólo te quedas embobado frente a él cuando tienes algo que decirte. Siempre poca cosa, como que leo para justificar que no escribo. Dura poco, la autocompasión vierte un reflejo poco creíble, excesivo, de actor que actúa.
Salgo pitando de allí, me preparo un sandwich, vuelvo a mi cuarto, vuelvo a sentarme en la silla y vuelvo a libro que he dejado. Pero ahora, mientras leo, me pregunto si me olían porque necesitaba escribir. Y me pongo a ello, con un cigarrillo en la mano.
domingo, diciembre 21, 2008
jueves, diciembre 04, 2008
martes, noviembre 04, 2008
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