domingo, marzo 21, 2010

95 (1)

"La de pequeñeces que nos salvan, la cantidad de rutinas que nos liberan de tomar decisiones. Nunca hubiera sabido qué hacer con más tiempo."

domingo, febrero 21, 2010

96 (1)

llegará el joven cinéfilo y me corregirá, pero creo haber escuchado hoy a von sydow la misma reflexión que don draper comenta aquí, o cómo nostalgia en griego significa literalmente el dolor de una vieja herida.

sábado, febrero 20, 2010

97 (1)

rebelarse como lo hace el hombre del traje gris, con esa media voz, casi nunca seguro pero decidido llegado el momento, es la única manera que una persona corriente tiene de corregir la vida: a trompicones.

viernes, febrero 19, 2010

basta muy poco

hoy he tenido dos conversaciones importantes, con el peluquero y con un tipo majo que me llamó para tomar café.

el peluquero conocerá este fin de semana a los padres de su novia. ellos se oponen a la relación que llevan. él intenta demostrales que detrás de todo no están los papeles, que ya los tiene, sino que se ha enamorado. pero los padres desconfían de un hombre nueve años mayor que su hija, cubano y ya divorciado. la chica vive con ellos, pero ha decidido marcharse con él. me lo ha contado todo mientras me aplicaba un dos con la maquinilla, y ha terminado enseñándome su foto, guarda varias en el móvil, como antes se guardaban en la cartera.

el tipo majo quería conocerme, un asunto laboral. digo que el tipo es majo porque hace semanas se comprometió a tomarse un café conmigo cuando pasara por madrid. oigan, que yo no soy el redactor más buscado de este país. está bien, no ha venido expresamente para verme, pero que alguien cumpla lo escrito y, además, tenga la amabilidad de no hacerte sentir incómodo, pues es para llevarse una buena impresión, ¿no? el asunto es complejo, por mi parte estoy dispuesto a arriesgarme, y honrar así a mi abuela con su dicho de que la vida es para los valientes, pero no depende sólo de mí.

basta escuchar a las personas para demostarles interés, basta que muestren interés para que te caigan bien.

el té ya está frío, pero merece la pena ordenar otro viernes inesperado.

sábado, febrero 13, 2010

esta vez el carnaval se anticipó una semana. he tocado fondo. quizás el lunes todo cambie, dependerá de un acuerdo.

sin embargo, durante cinco días he vivido la situación laboral más absurda de mi vida. y como tal terminó: el viernes dije que salía a comer y no regresé. ya en mi casa envié un correo. no hacía falta resolver nada, la oferta no incluía contrato.

el porqué de mi aceptación inicial, de mis horas de trabajo durante el lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, el viernes sólo hasta mediodía, estuvo motivado por la desesperación y la esperanza. diagnóstico: ceguera.

ahora podría decir que me levanté por dignidad, que tras comprobar qué me esperaba volvió la cordura, pero no. me levanté y me fui porque tuve la necesidad física de hacerlo. durante la hora previa a mi marcha me quedé paralizado delante del ordenador, estupefacto, ¿qué hacía yo allí? cuando llegó la hora me despedí como siempre, hasta luego, bajé las escaleras, salí a la calle y sólo cuando me vi en la acera recuperé el buen cuerpo. supe entonces que no volvería.

mientras caminaba hacia el metro recibí una llamada. fue una coincidencia, el lunes comprobaré si una coincidencia feliz, o menos alegre. el matiz importa. algo positivo es, no sé si bastará.

da igual cómo sea, sólo invoco una palabra: temple.

domingo, enero 24, 2010

sábado, enero 23, 2010

99 (1)

he comenzado romanzo criminale, la serie, que también hay libro y película. la historia de unos delincuentes que pretenden hacerse con el poder en roma, allá por los setenta. delincuentes de barrio con ambición y, detrás de ellos, un inspector de policía etiquetado de comunista.

guardo dudas respecto a ciertos detalles del guión, esos pequeños encadenamientos de la historia que fijan la credibilidad de una trama, pero me gusta la recreación del ambiente y el perfil de los protagonistas. además, la italia de la época es interesantísima, con poco que muestren me conformo.

pero el tema no es la serie, sino la utilización del contraste como recurso formal, esa fórmula que construye antagonistas o diferencia planos sociales, por ejemplo, y que se basta de un par de canciones para entrar en escena.



y la coda, a modo de reflexión: sin filtraciones mutuas los contrastes en el tiempo resultan planos. veremos cómo evoluciona dandi.

viernes, enero 22, 2010

sábado, diciembre 26, 2009

There's a part of me that's always true... always



antes de la actuación advierte, por favor, guarden silencio, esta es una de esas canciones que lo necesitan. le has escuchado quejarse del ruido, de un público al que le importa poco la música, pero le han pedido que cante, y lo hace. almost blue, pegado al micrófono.

con los ojos cerrados, como si recordara el momento que canta, sujeta la trompeta que le hizo triunfar, junto a su voz, y llega el instante que resume, propongo, todo aquello que no le hemos escuchado en el documental, en el que habla poco, aunque basten pocas palabras para reconcerle, porque ya le retratan los demás, como su madre, decepcionada con él pero entera; o sus mujeres, más fascinadas que enamoradas de él, y decepcionadas luego, también ellas.

y llega ese instante, en ese verso de la canción, there's a part of me that's always true... always, en el que piensas que esa parte de verdad en él fue la música, su compromiso con ella, porque tuvo que ser, lo repiten, algo inestable, mentiroso y solitario; sí, divertido en ocasiones, con un talento encantador, pero exigente, exigente con su música, consigo mismo y con los demás

por eso pide silencio, porque una confesión como ésta, there's a part of me that's always true... always, lo requiere.

el público aplaude, él finge que lo agradece.

let's get lost.

miércoles, noviembre 11, 2009

edith wharton, la renuncia


demasiada casualidad, es posible. pero el motivo por el que me interesa la lectura de la renuncia es otro.

el secreto.

abandonada ya a la rutinaria espera, en una vida que ella imaginó de otra forma, con aquella decisión tajante como fue dejar a su marido, que le sirvió más para huir que para encontrar el amor; kate clephane recibe la oportunidad y recupera aquello que más echaba en falta, el contacto con su hija.

pronto tendrá algo que ocultar.

la madre guarda un secreto (aún me faltan cien páginas, pero que lo revele o no ya da igual), un secreto que le esconde a su hija por no hacerle daño. aunque más bien es ella quien se protege tras él.

es entonces cuando el miedo a la pérdida, contenido en aquel secreto, le conduce a otra espera. pero ya no es ella de quien depende el tiempo, sino de su hija.

por eso no basta con tomar la vida y acelerar, también debemos acostumbrarnos a ese ritmo, tan pausado, del secreto.

miércoles, octubre 21, 2009

era importante.
te aseguro que lo era.
desde los diecisiete.

cuando escribo para convencer (al primer nivel, a quien valora mi trabajo de manera directa), escribo como ellos quieren, pero tampoco me aparto. es el juego, cebo y anzuelo. aunque alguien me enseñó a despreciar las rimas internas.

recuerdo un momento de la egebé. llegaron antiguos alumnos, alguno con trabajo, no recuerdo sus profesiones. lo que recuerdo es la sonrisa de mi profesora cuando presentó a los chicos, un gesto de orgullo o de cariño, no sé bien. la diferencia importa.

más tarde llegaron los diecisiete, con su promesa.

después tomas un montón de decisiones, te ocurren mil cosas, o menos de mil, repasas, tachas, repasas y olvidas.

sigue vigente.

esta tarde me gustaría escribir a mi profesora. no fue ella, surgió a los diecisiete, pero necesito que alguien más que mi exjefe aplauda mi trabajo. de él no me lo creo. suele ocurrir, necesitamos sonrisas de orgullo sinceras.

domingo, octubre 11, 2009

frozen river


una mujer blanca cruza inmigrantes en su maletero con ayuda de una mujer mohawk. ambas son madres. el camino que eligen para pasar la frontera entre canadá y eeuu es un río helado.

y ahora, cuando vean la película, olvídense de la historia y aprecien los detalles: el físico de la actriz protagonista cuando se viste, las luces de navidad que envuelven al hijo menor y la cara del chaval de quince años cuando su madre le cuenta lo que ocurre de verdad. fíjense también en el camión que lleva empaquetada la casa prefabricada, en los fajos de dólares, en la televisión más grande que cualquier otro electrodoméstico.

recuerden un par de frases de la protagonista, cuando suelta que una compañera suya siempre llega tarde, o cuando teme que la bolsa contenga algo para hacer bombas. justificaciones desesperadas.

escuchen el mensaje que deja en el contestador del móvil.

cuando salgan del cine o se levanten del sofá comenten si les ha gustado la película, discutan cualquier tópico que les moleste o hablen sobre la culpa, el castigo, el dinero fácil o la sensiblería.

opinen, pero allí hace frío, y una cazadora encima de la bata no es suficiente. y se nota.

viernes, octubre 02, 2009

the wire

arriba huele a mierda.

resentimiento de clase, demagogia, exceso o generalización. quizás no sea una idea inmaculada, tal vez sea una verdad a medias o una mentira a secas, pero la duda regresa a medida que uno observa a la gente más alta dentro de la pirámide predatoria.

las revoluciones tampoco sirven. nuevos amos.

y el suelo está lleno de abono, si no cómo crecerían tanto.

de la imposibilidad de corregir nuestra naturaleza o cultura, surgen refugios. la ficción es uno. the wire retrata un poder mundano, escalón por escalón. y se demora en explicárnoslo.

subes atado a cadenas. y ya de poco sirve dudar, quien te sujeta te ahoga.

martes, septiembre 29, 2009

un padre

lo ha sacado todo muy bien, sí, estamos muy contentos.

se refería a su hija, que estudia medicina, primer curso. lo decía orgulloso, aunque intentara no mostrarlo en exceso. el tono quería ser de normalidad, pero orgullo había. de la misma forma que aguantamos la risa así hacemos en ocasiones con la satisfacción, pretendemos contenerla.

el hombre era robusto, en los cuarenta y algo, con camiseta y vaquero. mientras esperaba el semáforo le ha preguntado una pareja amiga.

he oído a un padre.

sábado, septiembre 26, 2009

orín

el olor a orín es un síntoma de indefensión. aquel hombre guardaba la cola del supermercado con la vista perdida ya no se sabe en qué tiempo. detrás, su mujer le hablaba como si fuera su hijo.

de nada sirve la última hora de las noticias si no te acercas a la compra para comprobar qué ocurre.

lunes, septiembre 07, 2009

cristo se paró en eboli

me quedan todavía unas cuantas páginas y mi lectura no ha sido fiel, ni continua. como poco importa la trama, porque es más bien la vida y no un suceso lo que nos cuenta carlo levi, cada vez que lo he recuperado me ha sucedido lo mismo: han tenido que pasar varias hojas hasta notar que regresaba no al libro, sino más bien al lugar, y disfrutar entonces de esa manera ingenua con la que en ocasiones somos capaces de leer, por el gusto mismo, en este caso, por la descripción seca, valiente y noble de un sur de italia en una italia fascista.

tiempo después llegaría el show, y por eso ahora nos entran ganas de ver documentales como videocracy. los tiempos.

viernes, septiembre 04, 2009

desatascar

aplíquese la ventosa sobre la válvula de desagüe y presione con un moviento rápido y enérgico de arriba hacia abajo. (resumo y matizo.)



desatascar una cañería cuesta noventa céntimos de euro en un chino, mientras espero el precio que deberé pagar por desatacar otras situaciones.

domingo, agosto 30, 2009

no ha sido por falta de tiempo, porque tiempo he tenido. algo me impedía concentrarme, quizás el idioma. ahora, aunque sigo fuera, no es lo mismo, ya pienso en regresar y es más sencillo escribir.

es reconfortante usar una lengua a tu antojo, pero con sentido, exprimir los significados de las palabras, probar asociaciones, alargar las frases, o no, escoger el vocabulario. me equivoco más veces de las que me gustaría, quisiera afinar más, ser más preciso, tanto como para describir la vida sin metáforas, aunque en ocasiones forman parte del juego. si todos peleáramos en el mismo peso, la comunicación perdería su gracia.

pero lo que no entiendo es la desidia, comprendo la urgencia de ciertos mensajes, los descuidos, los deslices que todos cometemos. no cazo errores, excepto cuando trabajo, pero infrautilizar algo que tanta gente quisiera poseer, el acceso a tu lengua, a las posibilidades que ofrece, es tanto como malgastar una herencia.

ropa limpia

casi nadie espera, en ningún sitio, por ninguna razón. sin embargo nos pasamos la vida inquietos. quedan tres minutos para que termine el lavado, la máquina comienza a centrifugar.


he pasado treinta y cinco minutos sentado en una silla, con el ordenador en las piernas y el ruido justo, mientras disfrutaba de un sitio sin nadie. cada vez son más raros esos lugares.

ahora suena el ruido de la secadora. mi ropa estará limpia en un rato.

viernes, julio 24, 2009

memoria y diario

tomábamos algo en la terraza de un local que nuestro argentino bautizó como una wiskería de los ochenta. justo al lado, otro extraño bar parecía más una tapadera de camas para sexo, porque no cesaban de entrar personajes con las chicas que se concentran en gran vía. hablábamos entonces de trabajo, porque antes habíamos charlado de otras cosas. y llegó la nostalgia de aquellos días que pasamos juntos.

el sentimentalismo de la memoria sería una de esas faltas que me inspiran más indulgencia, y una de las razones para ello es el trato que recibe la rutina. de pronto se convierte en el recurso principal del recuerdo, porque hemos olvidado cada una de las charlas tras la comida, con su café de máquina, pero no las charlas; cada una de las llegadas y salidas de la oficina, pero no los saludos y despedidas.

la palabra despedida siempre será sentimental. las estructuras repetidas lo son cuando recuerdas. en un párrafo sentimental los inviernos pasan y los veranos se pierden, pero aquello fue una primavera. bueno, como son aquí en madrid, de frías a calurosas sin previo aviso. y quizás esta sea una de las partes feas del asunto sentimental, recurrir a la memoria te vuelve vulnerable a los tópicos, como el del tiempo. y a las cursilerías, que nadie se atreve a señalarse pero que encuentra a menudo en otros.

por eso, para evitar las desfiguraciones del recuerdo, las exageraciones, las ñoñerías, o para empresas menos defensivas, como recuperar con más detalle lo que sucedía, existe otra salida confesional al sentimentalismo de la memoria, igual de peligrosa y manipuladora, aunque por otras razones: el egocentrismo del diario.

elijan su vicio favorito. menos el de fumar los practico todos.

sábado, julio 18, 2009

¿conocerá obama a fogwill?

cruzo lecturas, por la mañana me aplico con fogwill y doblo una esquina del libro por una frase que después, mientras tomo café y repaso el periódico, relaciono con el artículo en el que me detengo: "los hombres preparados para esperar el poder son quienes más fácilmente caen en la ilusión de los poderes de la esperanza."

más tarde el protagonista comerá mierda.

martes, julio 14, 2009

ligeramente desenfocado


dejó guerra y paz a medias para cubrir con su cámara el auxilio a las tropas americanas rodeadas por los alemanes en bastoña. una decisión que le permitió fotografiar a unos cuantos héroes, que son siempre los soldados del bando ganador, vivos o muertos.

no sabemos si capa terminaría alguna vez el libro, quizás fue suficiente para él que lo mantuviera ocupado mientras esperaba algo de acción.

yo sigo leyendo.

jueves, julio 02, 2009

adónde

estoy decidido a completar una lista de cosas todavía no hechas. digamos que lo llamaré un currículum inverso. un qué me falta.

sí, qué me falta para llegar adónde.

lunes, junio 22, 2009

María, Merche y Pili (Peluquerías 1)

María, Merche y Pili. María nos recibe, aunque no puede atendernos. Cuando ya está lista, porque ha lavado el pelo a la clienta, nos acercamos y comienzan las fotos y las preguntas, preguntas a las que responde seria. También parece seria en el trabajo y es seria con la comercial que llega para enseñarle una plancha de pelo muy pequeña, de viaje. La plancha funciona bien, toma pronto temperatura, pero María no comenta mucho, una o dos cuestiones y el precio. Abrió su negocio hace ocho años, lo intentó, ha funcionado y es seguro que su seriedad ha tenido que ver en ello.

El espacio es mínimo y está bien aprovechado. Los secadores de pelo se despliegan, las cabezas se lavan en un rincón y allí no hay sillas de espera para más de dos turnos. La gente pide cita, la clientela ya es habitual. Cuando una mujer encuentra su estilo en un lugar como éste no caben las infidelidades. María atiende una duda sobre el flequillo de la chica a la que peina, una joven profesora de primaria fija desde los comienzos y abonada al pelo largo. El peinado es un asunto de confianza, el corte, el color, determina una imagen de la que es fácil arrepentirse si no se está seguro. Aún así le pregunto si no ha pensado en cambiar. La profesora me sonríe a través del espejo, niega que le pueda quedar bien el pelo corto, insisto, pero su convicción no admite halagos y vuelve a reír.

Pili y Merche también ríen convencidas cuando les pregunto por María. Están contentas con su jefa. Su jefa está delante, pero no fingen, lo están de verdad. El ambiente es bueno. Este lugar "es una alegría", como dice la mujer sentada con Pili. Pili pronto cumplirá dos años allí. Vino recomendada por una clienta que había visto con qué atención la chica le cortaba el pelo a su hijo. En cuanto habló con María, ésta no dudó. Pili tampoco. Ahora recuerdan juntas y por primera vez María sonríe, ya más relajada. Confía en ella.

Pasa el tiempo, y con qué rapidez. Poner guapa a una clienta lleva más de media hora, sin descanso, sin prisas, pero con agilidad. Si además interviene Merche, la esteticién, el proceso puede alargarse. Merche disfruta con su trabajo, concentrarse en algo tan sutil como las uñas abstrae de cualquier otro pensamiento, igual que si conversas con quien extiende la mano para que se la arregles. Porque hablar se impone en una peluquería, casi tanto como el corte, el desahogo forma parte de la renovación. "Por eso tienes que ser como una hija o como una hermana", receta María.

El ruido de los secadores y de las tijeras desplaza al de la radio. Son las seis y media de una tarde previa a un día festivo, huele a cera caliente y aclaran que algún hombre también se depila. Todas vuelven a reír. Las tres conviven allí durante ocho horas diarias, trabajan juntas en apenas cinco metros, entre mujeres, tintes y revistas. Su profesión les gusta, les obliga a estar de pie, regresarán cansadas, no serán reconocidas, pero volverían a ser peluqueras.

domingo, junio 07, 2009

the atlas group: los atardeceres del operador n.º 17

en esta ocasión la historia de la obra supera con mucho el resultado de la misma. las imágenes son así el documento que testifica cómo una vez hubo hombre que, en vez de utilizar una cámara de vídeo como objeto de control, tal y como ordenaba su trabajo en el servicio secreto libanés, se dedicó a filmar atardeceres.


la cámara debía vigilar el trasiego de paseantes en la corniche de beirut, un malecón mediterráneo, pero el operador n.º 17 prefirió registrar ese fenómeno tan diario como irresitible cuando lo observamos con paciencia.


al final fue descubierto, aunque pudo recuperar el material.

ahora esas imágenes forman parte de un proyecto artístico desarrollado por walid raad, the atlas group, que trata de documentar la historia del líbano durante las guerras de 1975 a 1990, y que en madrid se puede ver estos días en el mncars, como parte del festival photoespaña 09.

jueves, junio 04, 2009

el diario de evelyn demos

el paso de los días sin acontecimientos desata la monotonía, convertir la monotonía en el caudal de un diario devuelve a cada jornada su importancia, su rastro.

por eso el libro de evelyn demos debe leerse por la noche, en la cama, con paciencia, y leerse tan sólo aquella anotación que corresponda al día que concluye o que ya ha terminado, si uno lo hace después de las doce. cada detalle diario, anodino en particular, deja de serlo a medida que uno se toma la molestia de convertir en rutina su lectura y amontona pequeñas descripciones de cómo untar la mantequilla en unas tostadas ya frías, por ejemplo. porque una vez sólo sirve para contarlo, más de una, sin embargo, para reflexionar sobre la incapacidad de corregir nuestra conducta, pese a las molestias que nos ocasiona. y así, en cada anotación que describe la escena, arrastramos con ella el esfuerzo que supone extender la mantequilla, anticipamos ese gusto blando y frío que, sin provocarnos una arcada que transforme ese instante en, por fin, un acontecimiento, si convierte, al primer café del día, en un asunto moral.